BCCCAP00000000000000000000609

tos parujes y á estos inµius se dirigieron Entran en nuestros Capuchincs, y así que llegaron ellas los PP. á un sitio llamado Tncuragua sobre el río de Acarigua, el P. Prefecto, Fr. Ro– drigo de Granada, mandó fabricar unas chozas p~ra los misioneros, y otra mayor para Iglesia en sitio apropósito para for– mar pueblo con los indios que se fueran convirtiendo; y él se metió por la espe sura de los montes con otro compañero á buscarlos, dándose tan buenas trazas que trajo consigo centenares de indios, y empezó á formarse un l)Ueblo que en bre– ve llegó á tener mil y quinientas almas; pero esta primera salida costó cara á nuestro P. Prefecto, porque contrajo una enfermedad, á cuya violencia riudió el M . 1 P último suspiro de su preciosa vida, su uere e a- b' ( , d dr~ Prefedo. 1endo su alma como pia osamente cree mos) á recibir el premio de sus Apostóli- caa tareas en el cielo. Fué este religioso el primer Capuchino andalúz que murió en la Misión de Caracas y llegó la noti · cia de su fallecimiento á la Provincia el año de 1660. Así que se supo aquí la muerte del P. Prefecto, se nombró para sustituirlo en el cargo al P. Pedro de Verja, y se en– viaron á la misma, por haberlos ellos pedido, los PP. Plácido de Belicena y Diego de Marchena, que llegaron á Ca– racas á principios de 1662. Entre tanto el P. Pedro de Berja había hecho una Van nnevos excursión apo~tól~ca por e_l río_ P~o, en misioneros. la que convnhó crnnto tremta 10d10s de ambos sexos, de nación Guamos, eri-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz