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CAPITULO XVII t:mpiezan los misioneros sus trabajos entre !OS indios, w muere el P. Prefecto, Rodrigo de Granada Los indios Lºs indios que poblaban entonces los guamonteyes llanos de Caracas y las regiones de Venezuela, eran de lo más salvaje, estú– pido, grosero é irracional, que cabe en la raza humana. El P. Miguel de Olivares • que los trató durante medio siglo, dice de ellos estas palabras: viven como ani– males, sin conocimiento de Dios, sin adorará divinidad alguna, falsa ó verda– dera, sin subordinación á juaticia ni su– perior alguno, porqut' no los tienen, ni aún los hijos la tienen á sus padres, ni estos se atreven á sujetarlos ó castigar– los, porque no se venguen después de éllos, como lo ejecutan. No tienen Caciques, y sólo hay entre ellos algunos capitanes, que por ser va– lerosos, se sacrifican por todos en las guerras que tienen entre sí unas parcia– lidades con otras. Tienen todas las mu– jeres que pueden juntar sin que entre Su carácter. ellos se guarde formalidad ni ceremonia de matrimonio, como se usa en otras

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