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El P. cas. El H. 0 Blas. CAPITULO XIII E:n el qüe se .reñeren. otros sucesos · <1e la 11'\isión. u l<a vida que en ello Mela el P. Ciuadolcanol C on la muerte del P. Luís quedaron valle- solos el P. Fr. Diego y el hermano Fr. Blas; este en 'runucuna, y en San Sebastián aquél, porque el P. Francisco de. Vallecas ei:J.fennó tan gravemente que fué preciso. trasportarlo á Oartage– na. Los indios de T.unucuna sintieron mucho la muerte del P. Fr. Luís, por que le habían _cobrado tal cariño y amis– tad, que fué cosa admirable hallarse en aquellos bárbaros corazoneE tal amor para con un peregrino. . · El hermano Fr. Bias prosiguió en _su eusefianza, cuidando cqn mucho esmero de que asistiesen los indios á la explica ción de la doctrina, que, aunque no era sacerdote, la explicaba con grandísima claridad. _Entretanto el P. Fr. Diego no omitía en San Sel;rnstián ocasión alguna, antes sí buscaba muchas en que apro: vechar al prójimo sin olvidarse de sí. La F vida que allí llevaba este siervo de Dios ,ray no sólo era penitentísima en cuanto al cuerpo~ sino llena de privaciones y peli-

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