BCCCAP00000000000000000000609

-:-- 130 -- ~._,.s:-.:.s:.:.s.-s-.--s:-;s,,-s:--s-.:.s:.:.s:.:.s:.:.s:~ mente liberales; pues cada uno de los conmoción vecinos quería costear por sí el funrra1 .dial Pueblo. y entierro. Sobre todos los RR. PP. Re- coletos de N. S. P. S. Francisco, se ma– nifestaron entonces, comtJ verdaderos hermanos, pues, luego que llegó á su con– vento la noticia de la muerte del siervo de Dios, el M: R. P. Guardián con toda su R." Comunidad, vino á nuestro hos– picio, no sólo á c:rntarle el responso al difunto, sino á llevárselo también á su convento, para que quedase perpétua– mPnte en él muerto, ya que ni él ni sus compafíeros habían querido habitar allí estando vi vos. Cautivó esta carita ti va acción toda la gratitucl de N. M. R. Pi!– dre vice-prefecto y de los clemás misio– neros, y mtÍcho más cuando vieron la simplicidad religiosa con que se le hizo . el entierro, al que concurrió la ciudad toda. La muerte de este siervo de Dios fué de mucha honra para iiosot 1 ros, mo– tivo que nos debe estimulará imitar sus virtudes! las que tuvieron en tanta esti· ma los Cartagineses, que públicamente decían, llenos de júbilo; que si en los misioneros capuchinos hubiesen g,1stado muchos millones de pesos, eran todos . . nada, por haber logrado que las reliquias Su ent,erto y d d ll d ll . sepultura.. e uno e e os que ase en aque a CIU· dad perpétuamente, á cuyo valor no hay tesoro que iguale y cuya memoria vivirá indeleble en Cartagena. (Id. 70).. A con– tinuación ponemos su retrato.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz