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-191 - tase, respondía agradecido que estaba en los actos de Comunidad, porque en s,, ,tsfatencia Id l t 1 al coro la ce a le entraba melancQ fa; y es o o · decía con gracp,jo para ocultar su virtud. (Id. 217). Era sumamente observante de la san• ta pobreza, diciendo que el fraile capu • chino que de esta virtud no cuidaba, mirándola como fund>tmento de nuestro seráfico instituto, estaba en mucho peli · gro de experimeniar la más funesta mi– na. Jamás tuvo á su uso alguna alhaja superflua, viviendo siempre contento con un hábito viejo y remendado. Su humilda<l era profundísima y para ejer- ~itnrla buscaba solícito las ocasion?s su humildad para ocupárse en los actos más humil- des del convento. Remendaba los hábi- tos de ]os religiosos, y también muchas veces se los lavaba; barría la casa, fre- gaba los platos; y cuando las ocupacio- nes de Prelndo se lo permiifan iba á la cocina á fregar las vasijas eü que se guj- saba, a vudandn en un todo al cocinero. Otras veces se iba á la huerta á avudar- le al hortelano, y también al enfe~mero, porque decía que él como Prelado era el oficia I mayor de aquellas oficinas, y por lo mismo estaba obligado á asistir á ellas, cuando podía. Su caridnd era ardiente, no menos con los sanos que con los enfermos. A éstos., siendo s11brlito y Prelado visit.á- ba frecuentemente les arreo-labalas cel- 8 , 1 piedad 0011 e ~ , , - f-' 1 ~- los enfermos. da~, les hacía. las camas y cmdaba mu- cho que no les faltase cosa alguna, no
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