BCCCAP00000000000000000000607

-- 18G - sa, á donde bmediatamente partió nues– Sus estudios tro Fulgencio ccn su venerable mrrestrn. mayores. Este le dió e:1 Antequera el mismo ejer– cicio que había tenido en Granada de vice-maestro de los novicios, y allá des– empeñó admirablemente las obligacio– nes de su empleo. Allí estuvo nuestro joven hasta ::¡_ue se celebró otro capítulo en Jaén el d~a 11 de Mayo de 1623, y en él se n•Jmbró Lector de artes al V. P. Fr. 3ernardino de Granada, y entonces asignaron los PP. por estu– diante de su curso al siervo de Dios Fr. Fulge.oc:o. Durante ,os estudios se distinguió entre todos sus condiscípulo, por su piedad, su virtud y su aplicación, t:111to, que al fin de su carrera salió eomuma– do teólogo. ·)btenido el título de predi– cador, empezó á ej0rcer este apostólico ministerio c1n universal aplauso de los p'.ieblos qu0 lograron oide. Dotólo el Cielo de cuE:ntas prendas naturales ne– cesita un predicador; pero como al mis– mo tiempo se hallaban accímp:1ñadas éstas de tas que lo constituyen digno ministro de. Evangelio, al paso que de– leitaba con ;;u elocuencia y gracia sin– gular á cuantos lo eseuchuban, con– seguía de e]os muy copiosos frutos. No se empeñó much0 eu ado~mn· sus ser– mones con ambajes retóricos, temiendo no le alca:::izase la sentencia que el S t ·t 1 1 maestro soberano dió á a1uella higuera n I u o ce b l l . , ;J predicador. que em argan< o a atenc1on 11e cuantos la míraban con el lJOmposo follaje dA

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz