BCCCAP00000000000000000000530

- 64 tn,as infelices y1 Las llama al arrep,entimiento y, enmienda ;die su vida; pero es cierto que ellas no tienen para con María la ternura, ni la consideración, ni el amor de verdaderos hijos; por que con culpas graves vuelv,en a crucificar a su di– vino Hijo Jesús. Un aviso. Cuando d'igo que debemos imitar las virtudes die , la Madre de Dios, no quiero ni intento decir que imitemos aque– llas gracias y, especiales privilegios con que el Señor ado11nó su persona para ser Madre die Dios; esto ,es imposible. Pero debemos advertir que si la vid'a die la Virgen p:or ·una parte ,es excepcional, única y, milagrosa;; por otra su vida es sen– cílla y, com'Ún: en el tem>plo de Jerusalén, obediente, servicial, caritativa, devota y1 recogid!a, camio de una colegiala. Más tan– de, de casada, viviendo en su casita de Nazaret, Ueva:ha una vida silenciosa, resignada, laboriosa,· en el taller de un carp,in– tero; muy, amiga de practicar la carid'ad con todos, espedarmente con los pobres y, necesitadtos, dan/d,o a todos ·ejemplos de religio– (Sidiad' y1 amor de Dios. R!demiáis, en el diía de la t,entación !J de la ,prueba, cuando se nos junta el delo con la tierra y1 todid lo vemos sombrío !:l' cubierto die nubarrones, pod'emios imitar a María, acompañan,(1101 a su divino Hij:o ,camino d'el Calvario y1 al :pie de la cruz, con El muerto en su regazo, tod'o herido y1 en'– sangrentado. ¡ Qué 'modelo de sufrimientos! María Santísiln'a', . en todos los estados d'e su vida; de soltera, de casada y die viuda, ofrece a todo ,estado y, a todia condición modeLos de todas las virtudes, sujetándos;e en todfo y1 por todo a la voí– luntad santísima de Dios. Rei'na de los mártires llamamos a María. Procuremos, amadlo joven, que nuestra devoción a la R,eina del delo sea v,erdadera y1 constante, sin jamás desfallecer, ·hu1- y1endio die! vicio que corrom:pe el corazón !:J' desagrada a la Virgen. El primer cuidado que debe tener todo cristiano y,, sobre todo, el dlevoto · de la Madre de Dios, ,es el de gnard'ar td– dos los Mandamientos de la Ley, d:e Dios, los d!e la Santa Iglesia y, cumplir 1os dieberes del propio estadio, cualquiera que sea. En eso suele haber ·m'uchos engaños y, nos conviene estar ad:vertidos y1 l'llerta para no errar. EJEMPLO.-Rdiere Lecbner que _un j,ov,en devoto die l_a Virgen, después de haber frecuentado las Congr,egaciones Ma– rianas. las abandionó y, se entregó a todla clase de vicios, sobr,e todo deshonestos. Una noche se le apareció el diemonio ,en figura horrible y, espantosa, !:J' él, volviendio en· sí, Ila~5 a la Virg,en en su ayuda. El demonio 1'e dijo: Eln vano invocas a la que has abandonado; tus pecados te han puesto en miis manos: tú ya er,es nrío. El joven, t,ernlblanct:o· y, temi,endo funesto desenlace, se ,arro– dilló !:J' comenzó a r,ezar la fórm'ula de la consagración a María que usl'lban ,en la Congregación: «Oh Santísima Virgen .María.. .¡»; inmediatamente se le apar,eció la. Madre _die Dios y1 huyó el de– monio como un desesperadío. Vuelta María al joven, le dijo: «In– digno te habías hecho die m!i ayuda; p,ero he queridio usar

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz