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San Basilio: «No diesconfíes, P'ecadior, y1 en tus miserias no dejes de acudir a María; ,1lám1ala ,en tu socorro, que la ha– llarás siemp1re preparada .piara ayudarte; porque ,es v,oluntad de Dios que s,ocorra a todos en todas sus neoesidiadies». . San Ans,e~mlo: «Si el, que ora mo merece ser atendidb, lós méritos de María, a quien se ,,encomienda, harán que Dios le atienda». San Lorenzo Justiniano: María es «lá ,esperanrn i:f:e' los mal- hechores, porque Ella 1es alcanza el 1 p 1 erd:ó:n die Dios». , Sa,n Fra,ntiSCO de Asis: F\oostunirbrÍ:!:ba a ,d'ecir a sus religioi~ sos: «que nunca escaseas,en a la ,santísima Virgen María ·todos los eiogios, que no repugnase11 .a 'SU dignid!acl die Madir,e die Dios». Tocio es poco ílara honrar ,a María... · · San Buenaventura: «María no sabe ni jamás ha sabido ·dejar de comp,ad'eaelr ·y, ayuldar a cualquiier ,miserable que a Elfa re'• curre». Co:ntemip,lani':lio a María le parecía ver en Ella ,:retr,a/– tada la misma misericordia. Solía llamarla: '«Su cor¡c¡zón Y' su alma». El justo y1 el pecado.r acüctian a Marí¡c¡. San Antonio de P,ad!ua: <<Los rueg,os ,de la Madr,e de Dios van revestidos de ci,erto aire ele ,imp,erio; por. lo cual es ,imposr, ble que no sean atendiidlos. Si •María está con nosotros, ¿quién contr,a 1n9sotros? Para todos abre los ,senois d!e su misericordia». San BernardJino de Sena: «Todas las gracias que Dios conce– dió a los hombres .en el Amtiguo T,estam~nto s,e las oonoed1ó en :atención al amor que tenía a esta bendita doncella» (In A.d!r; Dom., 5, 2). ¿Qué hará ahora que y1a es su v,erdadera Madr 1 e? Santo Tom'ás: «Cuando María concibió en su seno, al HJjo de Diqs Y' le d'ió a ,luz, alcanzó la m1itad :t:Uel fü,ii1tio die Dio,s, quedando María Reina de la miséricordiia, :!JI su Hijo Jesús:, Riey de justicia». San Bernardo: Llamaba a la Virgen: :«Robadora de los corazones». Deiaía a María: «¿No me robast.e el corazón?. ¡Oh María!, Tú eres 1a Madre del reo, Tú la Mad11e -d!el ju,ez, :y siendo la Madre de los dos no pu,edies to}erar que 1 hayia discor- dia entr~ tus dos· hiJos»., 1 San·· F,e,iip1e Neri: «Si queréis persev,erar, sed! de,iotos die María». ·santa Brígü/;,,a: Dijo. la Virgen a Santa .Brígida:: «Todos me llaman Madre de ni'isedcordia !Ji, ,et1 ,efecto, lo soy1; porque la misericordia d'e mi Hijo me ,ha hecho m:isericordiosa» (Rev., I,-II, cap. CXXIII). , • San Ligori~: «Cuando oigo hablar de la Santísima Virg 1 0n siento que se me dilata el corazón». Joven, jovien, acudlamos a María. San Pio X: Nós tenemos la persuasió'n d'e que en las vicisi– tudes dolorosas de los tiempos que atravesamos, no nos quedan más consuelos que los del delo; y1. entre éstos, la p.oderosa pro,– tección de ·la Virgen bendita, que fué en todo tiernp'O d auxilio de los cristianos». Pto IX: «Si queréis que · la ·paz reine en vuestro~ ,corazo·

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