BCCCAP00000000000000000000528

jer no le comprende. Contén tu naturaleza en esos momen– tos, de no hacerlo, te expones a una tremenda situación cu– yas consecuencias no podrás medir entonces. No escuches sin reservas esas palabras. Tal vez no sean tan humanas y las– timosas como te parecerán a ti, puede que haya detrás de todo eso que te conmueve, secretos acusadores. Si tuvieras un diálogo a solas con su mujer, tal vez tu compasión cariñosa se volvería en repulsa y violencia contra ese hombre. Sé pru– dente y precavida, no te fies, puede ser todo ello un lazo escondido que se tiende a tu inexperiencia y bondad de co– razón. Aunque lo que te dice sea cierto y hubiera sido equivo– cado en la elección de esposa, nada remediarás tú con darle tu cariño, empeoraría su situación, además de exponerte tú a ser una más en la lista de los fracasados. Te advierto, por si acaso, que la puerta del pecado por defuera es dorada. Aún en las meras relaciones de amistad entre jóvenes de diverso sexo es obligada la mesura y la distancia, mucho más en relaciones de cierta intimidad como son las del no– viazgo. Se afirma que, en general, no es posible la relación de pura amistad entre el hombre y la mujer donde no entre Pn juego lo femenino y lo masculino. Hay una posibilidad ele complemento sano y perfectivo en estas relaciones de sexo distinto, pero es delicado y nada fácil que él presida y mande en esas relaciones. La amistad de una joven con un hombre con el que no es posible unir el destino es siempre desaconsejable, no po– dría ser limpia mucho tiempo. La misma amistad de compa– ñerismo de trabajo, etc., no debe verla la joven con toda I\Hl

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz