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n - . l - I - a ia - 9, i- e- n si-er- O o a Fr. MISION DE LOS PP. RECOLETOS.—CAPITULO II 237 Sa. El 1744, el P. Matías García fundó la villa de Españoles de El Pao, y la dotó de hermosa y capaz iglesia, siendo Comi- sario (le las Misiones. Después se fundó en sus inmediaciones un pueblo de indios con el título de Santa Cruz de Gachipo. Dos ños más tarde el P. Lucas Magariños fundó la Misión de Guárwnare. El 1750, los PP. Alonso (le Hinistrosa y Cristóbal Martínez fundaron a San. Antonio de Guara paro, en las inár- genes del Orinoco (1), En mayo de 1752 atravesando el Orinoco los PP. Matías García, Fernando Jiménez, Pedro Cordero, Antonio Carrillo y Fr. Pedro Díaz Gallardo, se internaron en la región del Caura con ci fin de explorar el campo; pasaron muchos trabajos y por fin lograron hacer dos fundaciones, una en las riberas del río Arruy, que dió nombre a la Misión, de la cual fué el primer Misionero el P. Andrés Galisteo, y cer- ca del Orinoco fundaron a Moitaco, con el título de Encarna- ción del Divino Verbo. El año siguiente el P. Antonio Jimé- nez Borrego, fundó a Santa Clara (le Aribí, en la región iz- quierda del Orinoco (2). 13. El año 1755 llegó a Barcelona el P. Francisco Nistal con la décima tercera expedición, compuesta de veinte Misio- neros, todos sacerdotes; he aquí sus nombres: los PP. Francis- co Nistal Yáñez, Ignacio Gil de Parga, José Fos y Caso, Juan Antonio Conde, Gregorio Vidal, Juan Antonio García, Ignacio Iglesias, Alonso Granda, Pascual Villarinea, Pedro Losada, Carlos Fernández, José Freire, José Rodríguez, J. Benito Raña, Vicente Pacios, Francisco Cuervo y Valdés, Juan Ferreiro y Fiancisco Gouvea. Todos estos religiosos pertenecían a la provincia de Santiago. El P. Fernando Barrera, de la provin- cia de la Concepción. El P. Bernardo Rivero, de la misma (1) En ese mismo año se celebró Capítulo, en el cual fué nom- brado Comisario el P. Mateo Vélez. (2) En este mismo año fué elegido en el Capítulo Misional para Comisario el P. Matías García, con gran contento y regocijo de los in- dios del Orinoco, de los cuales era muy estimado por el ardoroso celo Con que bahía trabajado en su civilización, y les dió luego pruebas (le grande estimación, pues les consiguió, en las Misiones de los Capuchi- nos (le Guayana, doscientas vacas, que repartió entre los indios que estaban poblados en aquella región; les dió, además, maíz en abun- dancia para alimentarse y hacer sus siembras.

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