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MISION DE LOS PP. RECOLETOS.—CAPITULO II 225 Misioneros, destruyeron los ornamentos sagrados, y, sin sacar los cuerpos (le los religiosos, pusieron fuego y huyeron a los montes. Despacharon inmediatamente aviso a los indios Pa- lenques (le San Pablo, pero ya el P. Ruiz Blanco estaba pre- parado y se defendió con los indios que le eran fieles, impi- dindo con esto la matanza de los demás Misioneros. Dos (lías después del asesinato de los religiosos de San Juan, vinieron los indios de San Antonio, con su Misionero, a sacar los cuerpos de entre los escombros de la iglesia para dales honrosa sepultura en la capilla mayor (le la iglesia de San An- tonio, donde fueron trasladados (1). 7. Dominada la insurrección de los indios, trataron los Misioneros (le proseguir sus conquistas, y en 1681 el Padre Francisco Alvarez fundó la Misión de Nuestra Señora del Amparo de Pozuelos, en la cual llegaron a juntarse ciento diez familias (le indios Cumanagotos. Esta Misión fué sa- queada por los piratas en 1684, maltratando muchísimo al P. Lorenzo Fanlo Jiménez, religioso anciano que la asistía entonces. En este mismo año de 1681, fué comisionado el P. Matías Ruiz Blanco para ir España, con ci fin de traer a la Misión nuevos operarios. Su Majestad el Rey le concedió catorce Misioneros sacerdotes, pero sólo pudo traer nueve y cuatro Hermanos, cuyos nombres son los siguientes: el P. Fran- cisco Martínez, predicador, de la provincia de Andalucía, na- t,ural (le la villa de Utrera, de treinta años de edad, El P. Alon- ]3ommas, predicador, de la misma provincia, natural de Arajal, de veintiocho años de edad. El P. Juan Perpiñán, de la provincia de Cataluña, de treinta años de edad. El P.. Juan (le Cois, de la misma provincia, (le veintiocho años de edad. (1) El P. Sebastián Delgado era de Gibraltar, y tomó el hábito siendo muy joven en la provincia de Andalucía; a pesar de sus POCOS años, su virtud y recogimiento le hicieron digno, no sólo de ser ha- nado al apostolado entre los indios, sino también de la corona del niartirio, cuando sólo contaba (los años de Misionero, pues había lle- gado a Piritu el año 1678 en la cuarta expedición. Y el hermano Fr. Juan Villegas era natural de Marchena, de padres nobles. Había llegado en 1672, en la tercera expedición, y en pocos años de trabajos y privaciones mereció a los ventiséis años de edad, ser el primer Mi- sionero que derramó su sangre por amor de Jesucristo en la Misión de Piritu. T. xri.—p. 15

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