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222 LOS FRANCISCANOS CAPUCHINOS EN VENEZUELA misario condujo la cuarta expedición de Misioneros que había concedido Su Majestad, cuyos religiosos eran los siguientes: M. R. P. Juan Solórzano, Comisario. El P. Luis Maldonado Rojas, predicador, hijo de la santa provincia de Castilla, na- tural de Salamanca, de treinta y ocho años de edad. El P. Francisco Alvarez, predicador, hijo de la provincia de Ara- de El gón, natural de Zaragoza, de treinta y tres años edad. Andalu- P. Tomás Ocón, predicador, hijo tic la provincia de cía, natural de Jérez de la Frontera, de treinta y tres años (le edad. El P. Tomás Guerrero, predicador, hijo de la provin- cia de los Angeles, natural de Mondoñedo, de treinta y cuatro años de edad. El P. Baltasar López, predicador, hijo de la provincia de Andalucía, natural de Guadaira, (le treinta años (le edad. El P. Sebastián Delgado, hijo de la misma provin- cia, natural de Gibraltar, de veintiséis años de edad. El 1. Juan Ramos, predicador, hijo de la provincia de Los Angeles, natural de Tocina, de veintiséis años de edad. Fr. Francisco Tizón, corista, hijo de la provincia de Andalucía, natural (le Jérez, de veinte años de edad. Fr. Juan Solano, religioso lego, hijo de la provincia de Los Angeles, natural de la villa (le Aré- valo, de veinticinco años de edad. Fr. Diego Astorga, religio- • so lego, de la provincia de Andalucía, natural (le Cádiz, de veintiséis años (le edad. El Hermano José de San Francisco, donado, de la misma provincia, natural de Arroyuelos, en Portugal, de veinticinco años de edad (1). - De los Misioneros de esta cuarta expedición llegaron a las conversiones ocho sacerdotes, un corista, dos Hermanos legos y un donado, y así el número de religiosos que había en la Mi- sión de Píritu el año 1678, en que éstos se incorporaron, era de veintiún sacerdotes, seis coristas y legos y cuatro donados, pues habían muerto los PP. Mendoza, Laurel, Yangües, Mar- tínez, Diego de los Ríos y el corista Ordóñez. Los tres prime- ros murieron siendo Comisarios; el exceso de trabajo y las privaciones los llevó en poco tiempo al sepulcro; todos ellos fueron varones eminentes en virtud, abnegación y sacrificios. (1) De este postulante dice el P. Caulín que "tomó el hábito en estas misiones para religioso del coro, profesó y se puso por nombre Fr. Francisco de San José; después se ordenó y vivió muchos años en ellas". (Véase Historia (le la Nueva Andalucía cit., pág. 247),
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