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MISION DE LOS PP. RECOLETOS.—CAPITULO II 215 bernación, lo cual logró fácilmente, quedando desde enton- ces unidos a la provincia de Cumaná los territorios conquis- tados por D. Cristóbal Cobos, que constituyó después la pro- vincia de Barcelona, que abarca toda la cuenca del río Unare, desde su desembocadura, en el mar del Norte, hasta el Orino- co. El año (le 1637 llegó a Cumanagotos el catalán Juan Ur- pm, con el título de pacificador de aquella región, que le había concedido Su Majestad el Rey Felipe IV, comprometiéndose a fundar tres ciudades. Al efecto, con los trescientos hombres que trajo de España y algunos descontentos de Cumanagotos, fundó este mismo año la ciudad de Santa Eulalia de Barce- lona, cerca del cerro Santo, al oriente de Cumanagotos. Es- tas dos ciudades o pablaciones eran rivales entre sí, y los es- pañoles vecinos de ellas se pasaban la vida en continuas lu- chas, dando con ello mal ejemplo a los indios, por lo cual, el año 1671, ci Sr. Gobernador de Cumaná, D. Sancho Fernández Angulo, uniéndose con el Comisario de las Misiones, venera- ble Padre Fray Manuel Yangües, acordaron refundir las dos ciudades en una nueva población, en las riberas del río Neve- ri, con el título de San Cristóbal de Nueva Barcelona. Tal es en síntesis el origen de la ciudad de Cumanagotos. 2. Ya dejamos consignado (1) que los primeros Misio- neros llegados a •esta ciudad fueron los Capuchinos, condu- cidos por el V. Hermano Fr. Francisco de Pamplona, el año . 650, y en dos años que estuvieron allí organizaron tres re- iccioiies con el título de Purísima Concepción de Píritu, El Saluwior de Guanape y San Miguel; pero como estos religio- sido destinados para la isla de Granada, surgieron competencias y fueron retirados el año 1652 por Real Cédula, y regresaron a España los tres Padres, pues el Hermano Fr. Francisco murió en la Guaira en 1651. Encariñados los in- dios con los religiosos pidieron a Su Majestad que se los de- volviera, y el Real Consejo, después de un largo expediente, acordó encargar esta Misión a los Recoletos Franciscanos, ex- pidiendo al efecto una Real Cédula en 1654. No hemos podi- (lo hallar ci texto de esté documento, pero sí tenemos a la vis- ta el título o patente del P. Juan de Mendoza, nombrado pri- (1) Véase nuestro tomo 1, pág. 27.

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