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MISION DE LOS LLANOS Y APURE.—CAPITULO XXI 287 : Que los temores de los Misioneros, a que alude el, Padre Procurador Fr. José de Soto, no eran imaginarios, se com- prueba por lo que sucedió después, y nos cuenta el mismo Pa- dre (1), quien dice que el año 1775 llegaron unos forasteros mal intencionados a la Misión del P. Juan de Málaga, el cual les mandó a preguntar por medio de dos indios qué deseaban... Los desconocidos hirieron y maltrataron a dichos indios; , en- furecida entonces toda la población, salió armada con sus flechas matando a dos, y los demás se libraron de muerte se- gura por su precipitada fuga. 7. No habiendo el Gobernador atendido a las reclama- ciones del Padre Soto, se vió obligado el Prefecto Fr. Grego- río de Benaocaz.a repetírselas de nuevo en la siguiente carta, en la que después de darle cuenta de la fundación de San - Francisco de Capanaparo, insiste en que sean retiradas las gentes maleantes, que impiden grandemente el progreso de las Misiones y tranquilidad de los Misioneros (2). "El Prefecto (le las Misiones Gregorio de Benaocaz al Sr. Gober- nador de Caracas. Muy Señor mío: Acabo de llegar de la Visita de las Misiones que tenemos del otro lado del río Apure, y del reconocimiento de sitios convenientes para la fundación de nuevos pueblos, habiéndolos halla- do mejores de lo que yo pensaba. Dejé fundado en el río Capanaparo un nuevo había pueblo que anunciado a Vuestra Señoría; lo intitulé San Francisco de Capanapa- ro, Patrona y su la Anunciación de Nuestra Señora, por haberse cele- brado ese día la primera Misa, a la que concurrieron los indios genti- les (le nación Otomacos que allí mismo vivían, y les quedó hecha ca- pilla y casa para los Misioneros con bastante capacidad. Dejé además, una fragua con todos sus menesteres y demás pro- videncias para el sustento de aquella fundación, por lo cual quedaron los indios sobremanera gustosos con deseos de y que llegue cuanto an- o les el Mis¡ nero que los doctrine y enseñe, el cual irá a principios de diciembre, por no poder llegar antes a esos parajes, a causa de las di- del tránsito. Al P. Soto le instruyo de los malignantes que influyeron contra aquellos pobres indios, a fin de que procure remedio de todo. (1) Biblioteca Nacional de Madrid, signatura 3.649. (2) Idem, ídem.
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