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268 LOS FRANCISCANOS CAPUCHINOS EN VENEZUELA Otra escala podría ser San Antonio, sobre el Apure, más arriba de San Jaime, la cual se halla en la jurisdicción de esta provincia, pero 'no en lo espiritual, pues tiene clérigos de Santa Fe. Puesto en esta villa otro Misionero, corno el de San Jaime, ayuda- ría mucho a los Misioneros ocupados en las nuevas fundaciones, y ha- rían mucho bien y provecho a los intereses de ambas Majestades; so- bre todo resultarían grandes ventajas para los hacendados, que ya han comenzado a fundar hatos de ganado en aquellas regiones. Todos los adelantos de esta Provincia se deben a los trabajos de los Capuchinos, y necesitamos que Su Majestad nos lo reconozca, pues, según las Leyes de Indias, el primer descubridor de una región, tiene grandes ventajas sobre ella, y nosotros hemos sido los primeros en lle- gar a estos apartados y dilatadísimos países. A la conquista de estos indios se deben aplicar Misioneros robus- tos, que por su natural se prometa de ellos permanecer mucho tiempo entre los indios que redujeren, y se les debe aplicar igual sínodo que a los del Orinoco. Cada pueblo necesita cuatro soldados en los primeros años, ínte- rin que se domestican, y fundan hato los españoles; y deben estar com- pletamente separados, teniendo una legua a la redonda, como está mandado en Real Cédula, para sus siembras y ganados, y así se evitan roces y disgustos. Convendría mucho que estas Misiones fueran resguardadas por el Sur con una respetable y fuerte villa de españoles, la que podría si- tuarse en las riberas del Meta entre este río y el Orinoco (1); esta vi- -lía sería de mucha importancia Para vigilar estos ríos y las fronteras de los enemigos, pues se hallan próximos los indios Guaibas, y medio para unir a las ciudades de Caracas y Santa Fe. Para esta villa debe buscarse un sitio bueno, y darle una demarca- ción de doce leguas, a fin de desarrollar la agricultura y cría de gana- dos, pues San Jaime tiene poca demarcación y nuestros ganaderos ne- cesitan expansionarse; hay que ofrecer algunas ventajas a los vecinos que se ofrezcan a ir a poblarse en aquella apartada región, y cederles algo de los ganados que se confiscaron a los PP. Jesuitas, y que puedan sacar dichos ganados para el mercado por cualquiera jurisdicción. Caracas, 23 de mayo de 1770. Fr. Jerónimo de Gibraltar". 5. Pasado corlo tiempo en Caracas, regresó ci P. Gibral- tar en compañía del P. Juan de Málaga a nueva expedición (1) De la fundación de esta villa trataremos en el capítulo si- guiente.
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