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254 LOS FRANCISCANOS CAPUCHINOS EN VENEZUELA 3. Lo primero, la suma pobreza en que al presente se hallan constituidas todas nuestras Misiones; pues no encontrará V. S. 1. en ninguna de ellas otros caudales, ni haciendas para subenir a los cre- cidos gastos de las Jornadas (regulada cada una en cerca de mil ps.) para curar los Indios en sus enfermedades, y mantenerlos de ves- tuario, carne, y herramientas con otras menudencias; que el perso- nal trabajo, fatigas y sudores de los Misioneros, y algunas limosnas que solicitan entre los fieles, las que cada día se reconocen mas es- casas. A otras Religiones Ilmo. señor, coadyuba la piedad del Rey con muchas cantidades de su Real herario, para subenir a las reduccio- nes de los indios en los costos de dhas. Jornadas, manteniéndoles pre- sidios, y escoltas de soldados, que como a gente pagada se les precisa en todo tiempo al cumplimiento de esta obligacion: pero nuestras es- coltas por componerse todas de gente voluntaria, se haze indispensable, y es lo comun, juntarlas a fuerza de Predicaciones Evangelicas; contemplar, regalar y mantener de tal modo sus indi- viduos; que cuando se les quiere apurar algun tanto en las trabajosas diligencias de buscar los Indios, si no cstan enteramente gustosos. o se esconden, o se huyen; como muchas veces ha sucedido, faltando a lo mejor del tiempo, y al empeño; macxime en todas las ocasiones, que dhos. Indios hacen alguna resistencia; por cuia lamentable cau- sa se han malogrado muchas Jornadas, perdiéndose de una bez los costos, y trabajos de los Misioneros que las sirben con el dolor que se puede considerar. 4. Lo segundo, que el único medio o recurso, que en algun mo- do pudiera sufragar al presente, los crecidos gastos de dhas. Jorna- das y su precisa continuacion, hera la limosna 'o sínodo de cinquenta pesos anuales que la piedad del Rey tiene destinados a cada uno de los Misioneros de esta Provincia para su religioso óbito, y para el Pan, Vino, Cera, y Aceite que se gasta en sus respeetibas Iglesias; cuia limosna la ceden gustosamente todos en la mayor parte, por so- lo el fin de la salvacion de las Almas; pero aun esta se halla el día de oy tan escasa, y es tan poco lo que se cobra de ella, que con asegurar a V. S. 1. que el alcanze que hazen nuestras Misiones a las Reales Ca- jas de esta ciudad de sola dha. limosna, pase de Diez y seis mil pesos, de veinte y cinco años a esta parte; de lo que podrá inferir su alta eompreension los ningunos medios que nos restan para desempeñar en lo venidero negocio de tanta c'onsideracion, e importancia; como primer objeto que es de la justificada Real conciencia repetidos son, y han sido siempre los órdenes de S. M. a los señores Governadores y oficiales Reales sobre que a los Misioneros de esta Provincia se les asista con lo que se les estuviere señalado, y fuere preciso para su ma- nutencion, para que no se malogren, ni retarden los importantes fi- nes de la reduccion de los infieles; cuyas palabras son a la letra de la ultima Real Cédula, librada en San Lorenzo a 23 de Noviembre de • -
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