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234 LOS FRANCISCANOS CAPUCHINOS EN VENEZUELA dió el de Barinas, que se entregara el de San Jaime y su gente; y lue go incontinenti mandó el dicho Teniente de Barinas un hombre de si parte llamado Félix Lemos, diciéndole al de San Jaime que se entrega ra pronto con su gente, y de no echarían todo abajo, a lo que se le res pondió que nó: y luego acometió con las armas abocadas por toda l plaza, hasta llegar enfrente de la puerta de la Iglesia, y ya la de Sai Jaime se habla tendido con su Teniente, que serian por todo treint hombres, así para defenderse, como para defender la Iglesia poco má de un tiro de pistola, a cuyo tiempo ocurrió el E. P. Fr. Gregorio d Benaocaz, Cura Capellán de dicha Villa, con su Majestad Sacramentad fuera de la puerta de la Iglesia, a quien como Rey supremo de los cie los, así los unos como los otros, postrados en tierra rindieron las as mas y retirándose los de Barinas a las casas reales, se mantuvieron hat ta el (lía siguiente, que marcharon y se fueron; y los de San Jaime s recogieron al cuartel manteniéndose sobre las armas, por haber dich el de Barinas que se iba a reforzar de más gente, y a la salida viera todos a un zambo liberto venido de San .Jaime, llamado Félix Reguert con un bastón que el Teniente de Barinas le había dado y en su con pañia más de treinta zambos, todos vecinos de dicha Villa, los cuale habiendo salido el día antes de la entrada a toparse con el Tenieni de Barinas, como lo aseguró uno de los testigos de la información, hon bre blanco y vecino de San Jaime llamado José Villegas, entraron e compañia del Teniente de Barinas, para rendir a la sujeción la de Sa Jaime y sacudir el yugo de los de Caracas, viviendo como ellos qiiii ren, sin Dios, sin ley y sin Rey, no queriendo les reprendan sus vicie ni castiguen sus delitos. 5. Fondo de la carta. —Señor y muy Ilustre Cabildo de la Ciudad Barinas. Habiendo llegado a esta Villa de San Jaime el día 12 del c rriente por orden del M. R. P. Prefecto de estas Misiones (le Capucli nos a hacer la visita (le ella, y encontrando la mucha y grande pertu bación, que había ocasionado en sus pobladores y vecinos la venida y entrada de D. Juan Francisco de la Torre, Teniente de esa Ciudad, la que fué el día 7 del presente mes domingo a las 3 de la tarde, con ar- mas y acompañamiento de más de 50 hombres, los que tomaron los dos frentes de la plaza, sin manifestar órdenes algunas de sus respectivos Superiores, y solo vociferando la destrucción de esta Villa y violenta expulsión de sus pobladores, con graves amenazas.....y diciendo que aquí no había otro Juez o Teniente que él y que el de esta Villa ni era Teniente ni era nada, y sino que presentara los instrumentos por donde era Juez y estaban poblados.... lo que (lió motivo para que el Teniente de esta Villa con algunos vecinos, que fueron en número de 30 hombres se pusieran en arnas para defender la sagrada inmunidad (le la Iglesia como su plaza, de lo que, desde luego, se hubieran seguido algunas o muchas desgracias, si el R. P. Misionero Cura de esta Villa no hubiera ocurrido (como es de obligación), al justo reparo de esa

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