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492 LA DIVINA PASTORA Y BL BTó. DIBGO J. DE C. verdadera· piedad, virtud y religión. Es indecible el fruto que hace en todas partes » (1). Que ambos hablaron del estandarte de la Divina Pastora como bande– ra de las misiones de los capuchinos , se deduce lógicamente de su mutua correspondencia. Recordemos un caso c;le su epistolario familiar en que el padre Santander se llamaba fray Araña , y el beato fray Mosca. Fray Araña en carta a fray Diego , de 29 de marzo de 1799, en versos prosáicos, impropios de su pluma , le cuenta, a sus ruegos, un trágico per– cance que le ocurrió cuando volvía de la misión de Rioseco hacia Palencia. Iba con su socio y un criado, el que cuidaba del carrito de la expedición. Ent~ada la noche, un fu erte temporal descar ga un diluvio de agua, que desfigura la topografía y les hizo perder todo rumbo para guarecerse. Des – pide el padre Santander al criado, para que se busque posada , permane– ciendo él con su compañero en el carrito , desafiando toda la noche el tem– poral, los fríos , los aguaceros y el aguijón de un hambre voraz , porque río habían comido ni llevaban vituallas . En dicha epístola , chanceando y con gracejo, le dice: Vaya , fra y Mosca , oye un ratito a fray Araña con regocijo. El atolladero En un c6r'retoncito, tu Araña/despreciable sufría a~azapada el tiem~o , el agua y aún el aire. El co¡nductor, que ignora el rum \i> o que llevaba un nuevo cauce , diri ge /por su orilla su ruíp carretoncito y a los frailes. co~ªsr ~1cb~::t: :~;~c:t~~le: los vientos y aguaceros amadan a la luz, y huye al instante. El ponductor s e afli ge, al ver que su carruaje se s timerge y se hunde en blando cieno , l y la tierra aparenta va a tragarle. Tu lAraña tan tranqu_ila ; hacie'ndo del valiente y el constante · al co[Jductor anima, y al Pepín esforzaba imperturbable. l. Carta 15 de setiembre de 1795; publicóla el P. Llevaneras en V rnA DOCUMENTADA del beato Diego..., p. 322.
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