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La correspondencia dirigida al P. Pío pasa toda por las manos del superior local. El P. Pío no ve ni sabe nada sobre ello". Relación del 7 de mayo de 1930. "De todos es conocida su devocióll' y recogimiento cuando celebra. En los últimos días de cuaresma, sobre todo en la semana santa, fue grande la afluencia de fieles a nuestra iglesia para el cumplimiento pascual. El P. Pío, aunque enfermo, se ha prestado siempre y de buena gana a oír las confesiones, sobre todo las de los hombres". Relación del 5 de septiembre de 193 I. Se hace alusión a las restricciones del Santo Oficio, que el padre "aceptó con la mayor calma y serenidad ... Se mostró siempre... tranquilo, sereno, repo– sado, soportándolo todo por amor de Dios y cumpliendo siempre la voluntad de Dios.. . La santa misa, después de las últimas disposiciones, la celebra siempre privadamente en una capilla interior. Después está una hora dando gracias. Pasada otra hora de oración en el coro, se va a la biblioteca... Lo mismo por la tarde después de vísperas, hecha una hora de oración, vuelve a sus lecturas hasta la noche... Durante la noche está otras dos horas en oración mental, yendo luego a la cama a una hora tardísima. Se puede decir, sin exageración, que se pasa el día en oración". Relación del 9 de noviembre de 1931. Se da cuenta de que algunos fieles insisten en querer asistir a la misa que celebra el P. Pío en la capilla interior. "El mismo los disuade en cumpli– miento de las órdenes recibidas; y cuando prevé que alguno po– dría entrar mientras celebra, cierra la puerta por dentro antes de revestirse, para estar más tranquilo". Relación del 8 de enero de 1932. Se declara que, en la celebra– ción de la misa en la capilla interior, el padre "emplea como hora y media. El día de Navidad en la celebración de las misas estuvo en el altar casi cuatro horas.. . La acción de gracias dura otra hora. Por la noche con frecuencia .. . se queda en el coro, en oración mental, casi hasta media noche". Relación del 7 de mayo de 1932. Da cuenta de las molestias que le causan fanáticos y fanáticas. En muchas relaciones se repite el informe que resume la jornada del P.. Pío: "El padre continúa su habitual método de vida: coro, confesonario y cel– da". El capuchino segregado empleaba los días en rezar, en leer; los 230
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