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bras del Cardenal Ursi- el P. Pío la expresaba en la misa y la derramaba en las almas, renovando los individuos, las familias y la sociedad. He aquí el secreto, el misterio del P. Pío" y su mi– sión. La misa del P. Pío Llegó a hacerse famosa, hasta el punto de caracterizarle, esta expresión: la misa del P. Pío. Es como decir: su misa decía todo lo que él era. La misa era verdaderamente señal sensible y tangible de su espiritualidad y de su misión. Recogemos el testimonio de un sacerdote acerca de la misa del P. Pío, testimonio que resume el de tantos otros. "Soy un sa– cerdote y hace años fui donde el P. Pío para acompañar a un enfermo que buscaba su curación. Yo iba contento por la ocasión que se me presentaba para 'estudiar' el misterio del fraile ... Me apresuro a decir que no pude verificar nada que merezca la pena. El enfermo al que acompañé no sanó, y yo no sentí perfumes ni vi visiones. Aún más: cuando me confesé, el P. Pío no me descu– brió ningún misterio de mi alma. Para mí fue sólo un buen con– fesor, como tantos otros... Con todo algo he visto. Durante mu– chos días seguí la misa del P. Pío y esto me bastó. Oía la misa desde la tribuna, a su lado del altar, y no me perdía ni un gesto ni una frase. Yo había celebrado ya miles de misas, pero en aquellos momentos me consideraba un pobre sacerdote, como cuando me confieso. Porque el P. Pío hablaba verdaderamente con Dios en cada instante de la misa. Diría que luchaba con Dios, como Abraham. Y Dios estaba presente en su misa. No sólo con la presencia eucarística; no como en las misas mías. De este modo encontré en San Giovanni Rotondo un sacerdote que amaba de veras a Dios; le amaba intensamente en el sufrimiento y en la plegaria, hasta el deliquio: un verdadero santo. Yo no sé si el P. Pío ha hecho milagros; lo que sé es que un hombre así los puede hacer por cientos". Aun siendo esencialmente la misma, la que celebra el P. Pío se diferencia sensiblemente de las que celebran otros sacerdotes. El rostro se le pone encarnado, pálido, transfigurado, y en oca– siones llora. La intensidad del fervor. Las contracciones dolorosas 189
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