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La bilocación del P. Pío la atestiguan muchos pilotos de la aviación angloamericana, de distintas nacionalidades -inglesa, americana, polaca, palestina- y de diversas religiones -católica, ·ortodoxa, musulmana, protestante, judía-. Durante la última guerra, cada vez que volaban sobre el Gargano, veían en el aire un fraile que, alargándoles las manos heridas, les prohíbía lanzar bombas. Foggia y casi todos los poblados de la Pulla fueron bombar– dead'os repetidas veces. En el pueblo del P. Pío no cayó una sola bomba. Terminada la guerra, al subir aquellos aviadores a San Gio– vanni Rotondo, reconocieron en el P. Pío "con absoluta certeza" al fraile que habían encontrado y visto en sus vuelos. Julio de 1957. El capuchino P. Plácido de San Marcos de Lamis, internado en el hospital de San Severo (Foggia) por cirro– sis hepática, vio junto a su cama al P. Pío. Era hacia media noche. La habitación estaba cerrada. El enfermo, despierto. Sonriendo -como sólo él sabía sonreír- y levantando la mano, el padre estigmatizado le dirige estas cuatro palabras: - Estáte tranquilo. No morirás. El párroco de Santa María de las Gracias en San Severo, P. Alberto de San Giovanni Rotondo, informado de la misteriosa visita, se atrevió a hacerle esta pregunta al P. Pío días más tarde: -¿Ha estado usted en San Severo estos días? Y él contestó: -Oh, sí... estuve, pero no diga nada a nadie. Bilocación también fuera de Italia. En Uruguay Fernando Damiani, vicario general de la diócesis de Salto, en una de las numerosas visitas hechas al P. Pío, recibió de él la seguridad de que le asistiría a la hora de la muerte. El P. Pío cumplió la promesa. Una noche de 1941 , cuando Mons. Damiani estaba próximo a la muerte, el arzobispo de Montevideo, Mons. Antonio Barbie– ri , luego Cardenal, sintió llamar a la puerta de su habitación y vio a un capuchino que le dijo que fuese inmediatamente junto al lecho de Mons. Damiani, porque estaba a punto de morir. El arzobispo Barbieri llegó a tiempo para administrar al moribundo, en perfecta lucidez mental, el viático y la unción de los enfermos. 154
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