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de tiempo, el mismo paño, conservado en un mueble de mi estu– dio, perfumó de tal manera el ambiente, que muchas de las per– sonas que venían a la consulta me preguntaron de dónde prove– nía". ¿ Y la causa de ese perfume? Hubo quien dijo que el P. Pío usaba polvos o agua de colonia. Por desgracia la noticia provino de una persona autorizada, el arzobispo de Manfredonia, Pascual Gagliardi, el cual añadió in– cluso que "había visto" con sus propios ojos "al P. Pío echarse polvos en su celda" con ocasión de una visita al convento de San Giovanni Rotondo. Esa noticia fue desmentida por muchos tes– tigos, presentes en las visitas que hizo el arzobispo. Estos asegu– raron que el arzobispo Gagliardi nunca entró ni vio al Padre estigmatizado en su celda". El doctor Festa asegura: "El P. Pío ni usa ni ha usado ninguna clase de perfumes". Los capuchinos que vivieron con el P. Pío avalan esta afirmación del doctor Festa. Tanto menos podían ser causa de los perfumes aquellos pañi– tos manchados de sangre, que el P. Pío a veces llevaba durante bastante tiempo. La experiencia de todos los días demuestra que los paños empapados en sangre humana producen asco. Se ha recurrido - para explicarlo- al uso que el Padre hacía de la tintura de yodo y de las soluciones concentradas de ácido fénico. Pero el olor que despiden estos preparados farmacéuticos no los percibe el olfato precisamente como perfumes agradables . Por el contrario, producen una impresión de desagrado y de repulsa. Además el doctor Festa asegura que la sangre que manaba de las llagas, continuaba emitiendo perfumes, siendo así que "desde hacía muchos años" el Padre no empleaba tales medicamentos, usados únicamente porque los juzgaba hemostáticos. Al profesor Bignami, que señalaba como causa posible del perfume el ácido yodhídrico que emana de la tintura de yodo mal conservado, le contesta el doctor Festa que era "sumamente raro el caso" del desarrollo del ácido yodhídrico del uso de la tintura de yodo y que, en todo caso, una sustancia irritante y cáustica -como la tintura de yodo y el ácido fénico - nunca produce perfume. Más bien, como constata la ciencia, una sustancia de esa especie, al ponerla en contacto con un perfume, lo echa a perder. . 151

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