BCCCAP00000000000000000000448

sonaje de altura desmesurada, de rostro negro, horroroso, símbo– lo del mal, como le fue mostrado en la visión que precedió a su ingreso en el convento. Una "voz" le había dicho ya entonces: "Debes habértelas con éste". Cincuenta y ocho años de sacerdocio y de ministerio en el confesonario, cincuenta años de estigmas y de combates demos– traron ~como había ocurrido en la visión- que el "encuentro fue formidable". Se sobrepuso, abatió y venció al mal, "obligán– dole a huir". De esta forma lo resume el Cardenal C. Ursi: puesto que el hombre, débil y pecador, minimiza su propio testimonio cristiano y vuelve opaco el misterio pascual de Cristo, "Dios envía a través de los siglos a hombres que son como un poderoso reclamo al pueblo de Dios, para que se muestre el rostro social de Cristo redentor y renovador del mundo. En nuestro tiempo mandó al P. Pío. Lo plasmó para nosotros, para el mundo de hoy. ¿Cuál. es el mensaje del P. Pío?... Ha querido hacernos con– templar en él y sentir en nosotros el misterio de la muerte y de la · resurrección de Cristo, como glorificación de Dios en la ejecución de su plan salvador. Duriinte toda su existencia el P. Pío vivió el misterio de la cruz. Fue un hombre que, como Cristo, sufrió, lloró, fue crucificado. Cuántos sufrimientos, humillaciones, in– comprensiones, traiciones soportó sereno y tranquilo, obediente a Dios usque ad mortem, como Jesús . Y no fueron sólo los hombres, también los demonios le hicieron sufrir moral y física– mente. Todos los días, de la mañana a la noche, se daban cita en él los desórdenes morales, los sufrimientos, la desesperación y las peticiones -frutos del pecado- desde todas las partes del mun– do, llevados por los innumerables penitentes que asediaban su confesonario. El P. Pío vio llagado su cuerpo como el de Cristo, para des– truir males y penas del mundo contemporáneo. Las credenciales de su misión Como encargado de una misión peculiar, para la salvación de sus hermanos, el P. Pío recibió del Señor vistosas credenciales. Dios concede sus gracias místicas no tanto para santificación de 146

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz