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228 EL MENSAJE DE LA BIBLIA mus» y «Divino afflante Spiritu» establecen normas de in– terpretación que han de servirnos de luz orientadora en nuestros estudios. La Biblia puede considerarse como sim– ple documento del pasado o como palabra inspirada, entrega– da por Dios a su Iglesia. De aquí la existencia de una doble serie de principios : unos generales aplicables a todo libro o escrito, y otros particulares, valederos única y exclusivamen– te para la Biblia, a causa de sn origen. de su contenido y destino. Mas cuando uno de estos criterios debe usarse en función de la naturaleza de la Biblia, d:: tal manera que todo principio o criterio que en su aplicación comprometa la ins– piración e inerrancia bíblicas, deberá ser eliminado inmediata– mente. 1) Principios generales: a) La lengua hebrea y lenguas afines: -El escritor se adapta a las normas generales del lenguaje en cuanto a la gramática, retórica, lógica y sentido usual de las palabras. Para interpretar hien un libro es necesario conocer bien las peculiares características de la lengua en que originariamen– te fué escrito. A ello ayuda grandemente el conocimiento de otra,- lénguas del mismo tronco filológico, afines en su raíz y gramática. «En nuestros tiempos-dice Pío XII en la Divino afflan– te Spiritu-no sólo le lengua griega, que desde el renacimien– to ha sido en cierto modo como resucitada a nueva vida, es familiar a casi todos los cultivadores de la antigüedad y de las letras, sino el de la hebrea y las otras lenguas orientales está ampliamente difundido entre los literatos, y es hoy tal la abundancia de medios para aprender estas lenguas, que e1 intérprete de la Biblia que por negligencia se cierre la puerta para el conocimiento de los textos originales, no po-

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