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P. CARLOS DE VILLAPADIERNA 1 59 NO HAY SALMOS COM() LOS HEBREOS Los Salmos hebreos pueden ser comparados, aunque sean infinitamente superiores en cuanto al fondo y también gene– ralmente en cuanto a la forma, con los cánticos asirios y ba– bilónicos, con los cánticos religiosos de Egipto, perpetuados en papiros, en estelas y monolitos, con 1os Vedas de la lite– ratura sánscrita. Pero la superioridad de los Salmos hebreos radica en el hecho de que Dios permanece siempre como tér– mino absoluto de contemplación y meditación. El universo en– tero se centra y gravita sobre Dios, que domina el mundo, y que, en calidad de Creador todopoderoso, no tiene más que extender la mano para salvar a los suyos de las fuerzas cós– micas divinizadas por los paganos. El valor estético de los salmos es muy difícil de precisar, ya que en una colección tan amplia de cánticos, escritos por autores diferentes y en épocas diversas, al lado de perlas inestimables y geniales, se encuentran las composiciones me– diocres de jóvenes levitas, carentes de invención y elegancia. Encontramos también gran diversidad en cuanto a los géne– ros literarios de la composición. Hay unos jubilosos y triun– fales, recitados mientras el humo del sacrificio subía hacia el cielo ante el templo de Dios; lamentaciones tristes, súplicas conmovedoras, acciones de gracias llenas de alegría, salmos didácticos densos en sabiduría práctica, cantos proféticos sobre el Mesías y su pueblo. poemas delicados sobre la na– turaleza, idilios encantadores. SON REFLEJOS DE Tonos LOS SENTJMIENTOS HUMANOS Y RELIGIOSOS. Todos los sentimientos humanos y religiosos del alma se manifiestan en estos versos que se elevan a veces hasta el
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