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64 "Nombrar es poseer". Vivo durante el año a la orilla del mar, pero paso mis tres semanas de vacaciones tierra adentro, en Castilla. Me gusta caminar entre los rastrojos y llegar a la era y meter las dos manos en el montón de trigo y alzarlas, dejando caer el chorro de oro. Los campesinos me miran como pensando: "Estos de la ciudad no saben nada". Decididamente, Jesucristo no era de la ciudad, no se dejó cazar por los modos, las formas, la vanalidad ciuda– dana; ni adoptó el lenguaje vanamente culto de los urba– nos. Aunque murió víctima de la intriga política... Jesu– cristo estaba más a gusto entre los campesinos y los pesca– dores. Su lenguaje está lleno de comparaciones extraídas de la realidad diaria de la vida campestre. Era un observa– dor instintivo de la naturaleza. Y elevó a la categoría de aforismos religiosos y morales frases oídas seguramente en las aldeas. Jesús habló de las faenas de labranza y recolección: "si el grano de trigo no muere, no da fruto". "Mirad, el reino de losdelos se desarrolla y crece asf. Este labrador que veis, arrpja el grano en la tierra, y el grano produce fruto: primero tallo, después espiga y finalmente el trigo que llena la espiga. Y viene la cosecha, porque el tiempo de la siega ha {legado... ". Y en otra ocasión: Un sembrador salió a sembrar. Y al sembrar parte de la semilla cayó en el camino. Se la co– mieron los pájaros. Otra cayó en terreno pedregoso, te- 195
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