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61 Gracias es más que una palabra. No solamente alguna vez, sino con frecuencia al abrir la ventana, al salir de casa, coger el coche o iniciar la jornada, deberíamos decir: -¡Gracias, Señor, por un nuevo día! Esta frase no es simplemente un modo de comenzar este breve capítulo. Voy a hablar de esto. De dar gracias. El escritor ja– ponés Kihachi Hozaki (1892) decía: ''Mi material más se– lecto son las palabras. Por eso procuro gastarlas lo menos posible... ". Pues bien, una de las palabras que menos gastamos hoy, que menos usamos, es la palabra: GRA– CIAS. Tal vez obedezca -Y sería lo peor-, a una actitud in– terna egoísta. El poeta Pablo Neruda compuso una oda a la pala– bra gracias. En ella canta así: "Gracias a la palabra I que agradece. / Gracias a gracias /por cuanto esta palabra / derrite nieve o hierro / ... Gracias, gracias / que viajes y que vuelvas, I que subas I y que bajes I .. .No lo llenas to– do, / palabra gracias pero / donde aparece / tu pétalo pe– queño / se esconden los puñales del orgullo, y aparece un centavo de sonrisa... ". Son tantas las cosas que diariamente recibimos, gra– tuitas, de Dios y de los hombres que una actitud funda- 187

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