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60 Proseguir, perseguir y conseguir. La vida es un seguir y un perseguir. "Seguir" vivien– do, seguir un camino. Y "perseguir" una meta, un fin. Antonio Machado jugaba muy bien con el doble signifi– cado que para él tenía la palabra: "Camino". Camino, igual a senda o vía. Y "camino" igual a andadura, vida que se hace, dolor, gozo, alegría, esperanza... Dice: "Yo voy haciendo caminos de la tarde... ¿A dónde el camino irá?". A un mismo término, "camino", asocia el peso de la fatiga y la inaprehensibilidad del destino humano. El chaval aquel era espabiladill9. Le dijo a la cate– quista: - "¿Ser Cristiano es seguir a Cristo?". -Pues sí. Le contestó. - "¿ Y ser buen cristiano?", le volvió a inte– rrogar el chiquillo. La catequista se entrampó un poco, pero !,alió airosa. "Ser buen cristiano -dijo- es seguir a Cristo con fidelidad, con entrega, y constancia". Esto ya no le era fácil al niño. Le puso una comparación: "Mira, no es lo mismo ser jugador de fútbol, que "buen" juga– dor de fútbol". Bien, aseveró el crío. Jesús de Nazaret invita constantemente a seguirle, en las páginas del Evangelio. Pedro, Santiago y Juan le si– guieron desde la orilla del mar, Mateo deja la mesa de re– caudaciones y le sigue. Magdalena salta desde la orilla de 184
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