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Esto es lo que llamamos descanso. Ocio activo. Va– caciones. Este sentido de la vacación casi ya no lo sabe– mos practicar. Los días de descanso laboral se emplean en un activismo loco que nos fatiga tanto como el trabajo. El trabajo por el cual el hombre intenta dominar las leyes y fuerzas del cosmos se ha convertido en tirano dominador; empuja, fatiga, vence, vuelve ansiosa nuestra vida... Es preciso descansar, vagar, encontrar tiempo para el espíri– tu, oración para nuestro ser íntimo. Y en este espacio en– tregarnos a ocupaciones que nos resulten gustosas, enri– quecedoras y sedantes. Paul Claudel encontró la expresión exacta. Llevaba en su maleta para sus vacaciones "ganas de convivir". Convivir consigo mismo, con los demás y con todos los seres, sin premuras y sin artificios. Sin limitaciones de ho– rario. Nada fácil, pues a veces llevamos el virus de la prisa tan dentro como una enfermedad incurable. Posiblemen– te el frenesí laboral -o al menos la inquietud- nos vaya li– mando sin darnos cuenta la capacidad de reposo impres– cindible para la convivencia. Y es necesario recuperarlo. La existencia humana se desarrolla en una triple rela– ción: "Estar en el mundo", "estar con las cosas" y "coe– xistir y convivir con los demás". Ninguna de estas rela– ciones nos puede fallar, porque ser personas es estar per– manentemente abiertos a recibir y relacionarnos con los hombres y las cosas, pero desde dentro. Y esto es convivir: hacerpartícipe de mi intimidad a otros y recibir en justa reciprocidad algo de la vida de los demás. Esto lo hacemos instintivamente, malamente y con prisas, sin darnos cuenta todos los días ... Bienvenidas las vacaciones que nos prestan un mayor compás, espacios más largos, para convivir más conscien- 174

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