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56 Necesidad de descansar. Descanse usted, amigo, tranquilícese el espíritu, so– siéguese. Cuando al escritor Paul Claudel le preguntó alguien qué llevaba en la maleta para sus vacaciones, contestó: "Me llevo todo. Me llevo a mí mismo y unas enormes ga– nas de convivir. Si pregunta usted por cosas le diré que apenas una muda y unos libros". Y añadió: "No hay na– die tan ocupado que no pueda encontrar unos días de des– canso. Descansar es un derecho del hombre, lo mismo que trabajar". Descansar. Ese estar pareciendo no hacer nada, mi– rando hacia dentro o hacia fuera de uno mismo. Callado. Caminando despacio o sentado. Con los ojos cerrados o contemplando, sencillamente contemplando la lejanía. Descansar. El hombre tiene necesiclad de ser él mis- . mo. Ser por unos días más yo. Tiene tanta necesidad de ser él mismo, como de producir fuera de sí algo que no es él, que es el fin al cual va encaminado el esfuerzo del tra– bajo. De cuando en cuando tenemos que evadirnos de la ley implacable de hacer algo, de intentar dominar la natu– raleza, de crear, o transformar la realidad... , y volver a la propia intimidad, a nuestro propio mundo y pasear por dentro de nuestra alma acompañado de nuestros senti– mientos, afecciones, pensamientos y silencios. Dejando en descanso los músculos, la fuerza, la tensión del cuer– po. 173

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