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53 Cabecitas mojadas. Parece ser que un sencillo trabajador de 45 años, Jo– sé Luis López Gabriel, vecino de Valdemoro -Madrid- re– cuperó -según dice- milagrosamente la salud en Lourdes. Enfermo parapléjico por haber sufrido hace tres años un accidente en el que una pala mecánica le había machaca– do la médula, ha vuelto a andar de repente. Los médicos le habían asegurado que tenía que per– manecer toda su vida en una silla de ruedas. José afirma sencillamente ahora: "Fui a Lourdes. Me bañé en la pisci– na. Sentí una fuerza extraña y comencé a andar". No en– tra en discusiones. Como los curados del Evangelio ratifi– ca: "Yo tengo fe. Antes estaba paralítico. Y ahora cami– no". Esta noticia la difundió el 20 de julio de 1985 la Agencia Efe. Después se sucedieron entrevistas en mu– chas emisoras en las que José Luis López Gabriel afirma– ba siempre lo mismo: "Estaba desahuciado por los médi– cos. Y estoy curado". No es desechable -desde una consideración religiosa– la afirmación de quienes radicalmente niegan toda inter– vención extraordinaria de Dios en la historia, aún más, pretenden ignorar su presencia. Dios no es amigo de hacer muchos milagros, pero con algunos, nos confunde... Quiere más el milagro de la fe, que la espectacularidad, y la fe no siempre puede ca– llar, ni trivializarse. De la fe se habla muy poco en nuestra sociedad secularizada. Se afirma que Dios ha muerto. 163
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