BCCCAP00000000000000000000392

1. PREPARACION DE LOS MISIONEROS (*) Es una idea muy vulgar de las gentes, qu'e no conocen suficientemente [os problemas de las Misiones, decir que al misionero le basta una ciencia me– diocre o formación comúru para marchar al campo del apostolado. Quizá en algún caso esta afirmación podrá ser verdad'era, pero no se puede poner como norma general. El misionero entre infieles, y sobre todo si tienen elevada cultura, como en algunos paises de Orient'e, neceqita un cúmulo de conocimientos especiales que no siempre son necesarios para los sacerdotes que tienen que regir una parroquia rural en un país católico. El ,misionero no pocas veces se ve en la necesidad de ser predicador, confesor, escritor, apologista, historiador, poli– glota, arquitecto, médico, albañil, etc. Dispone generalmente de poco tiempo y l•e faltan mE'dios adecuados; se encuentra con casos muy difíciles :para cuya solución. no basta el sentido co– mún, ni la buena voluntad, ni el breviario, ni el crucifijo.... No se le ha ocul– tado esto a la Santa S•ede. Por esto exhorta a que se envien misioneros bien formados científicamente. "Conviene-decía Benedicto XV en la Encíclica misional ]\ilaximum illud-que los aspirantes al sacerdocio que se sienten con vocación misionera, mientras s'e forman para ser útiles a estas expediciones apostólicas, se hagan con todo el caudal de conocimientos sagrados y profa– nos que las situaciones del misionero reclaman" (1 ). Y 1 el Papa Pío XI añade: "Vivimos en unos tiempos en los que más que nunca se ha manif•estado que todos, los heroísmos y todos los sacrificios inherentes a la vida del misionero no bastan para asegurar el éxito del apostolado. Si se quiere recog•er por completo el fruto de esos sacrificios y de tod2 esa labor es preciso pedir a las ciencias luces que p'ermitan distinguir el camino más recto y sugieran los métodos más fáciles" (2). ¿Qué es lo que debe hacer el misionero si quiere conseguir los frutos de su trabajo? Prepararse debidamente: a) Prepararse espiritualmente con el ejercido de las virtudes propias de un apóstol del Señor. b) En el orden int•electual, tener todos los estudios de la carrera eclesiás– tica, tanto sagrados como profanos. e) Dedicarse a los estudios especiales de l'viisionología en algún Centro superior. (*) Son fr.rrgmentos cfo discursos de eircunstanC'ias pronunciados en Seminarios o Escolastieados. (1) Jla.rimum illud, Syllo!le, n. 74, púg. 121. Ty¡iis l'olyg]dttis 'Vatieanis, 1930. (2) C'f. G. B. T'RAGELLs\, Pío XI, I'az¡a Jlissio11ario, p:ígs. 119-120, l\Iilún, rn:m.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz