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MISION DE LOS CAPUCHINOS EN GUAYANA 255 presentó a V.M., en consulta de 10 de junio de dicho año, lo conveniente que era el que V.M. se sirviese conceder una misión de seis religiosos capuchinos de la provincia de Cataluña para que pasasen a la de la Tri– nidad de la Guayana por falta de operarios que había en aquellas misio– nes, a que V.M. se sirvió resolver se excusase el pase de los expresados religiosos que se proponían para esta misión. En cuya inteligencia y de la precisión que se reconoce por la nueva representación que hace el ex– presado gobernador de dicha provincia haber de dichos misioneros, y que de no enviarse descaecerán estas misiones y no producirán los buenos efectos que se desean y convienen a ambas majestades, ha tenido el Con– sejo por de su obligación hacerlo presente a V.M., a fin de que, en su inteligencia, se sirva V.M. declarar si la negación del pase de los seis religiosos que contuvo la resolución, fue respectiva sólo a los de la pro– vincia de Cataluña o absoluta a los de las demás del reino, y lo que con motivo de esta nueva instancia fuere del real agrado de V.M. se ejecute. V.M. resolverá lo que sea de su mayor servicio. - Madrid, a 14 de diciembre de 1729 ( Sigue las rúbricas de cinco consejeros). El rey añadió de su propia letra y puño: "Vengo en permitir para conservar esta misión y remplazar por ahora la falta de operarios que ex– presa el Consejo, pasen a ella cuatro religiosos capuchinos en la primera ocasión que se ofrezca, satisfaciéndoles el aviamento que les corresponde y se ha practicado en semejantes casos" ( rúbrica del rey). 76 El obispo de Puerto Rico da cuenta al rey de la visita pastoral realizada por él en Trinidad y Guayana y de las providencias por él tomadas (Tri– nidad, 17 abril 1730). - Original (AGI, Santo Domingo, 678) . Señor: Estando entendido en la pastoral visita de Cumaná, me notició Don Agustín de Arredondo, gobernador de la isla de la Trinidad de la Gua– yana, que el obispo titular de nación francés, de que tengo dado cuenta a V.M., había hecho regreso a la provincia de Guayana, haciendo asiento en el río Aquire, uno de los caños del Orinoco, una dieta del presidio, y por ocurrir a los graves daños que podían resultar de esta introducción en ofensa del real dominio de V.M., quietud de estas provincias y de mi
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