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MISION DE LOS CAPUCHINOS EN GUAYANA 181 lo mucho (que) es servido favorecerme en sus ofrecimientos que puede servir el remedio de ellos tenga el total remedio de mis males, y por saber de la salud de V.S. Ilma., la que hizo como Dios es servido, y la de los demás Padres están a las órdenes de V.S. Ilma., agradeciendo los bue– nos deseos (que) tiene de conocernos, creo no son menos los nuestros por poder recibir su santa bendición rendidos a sus plantas para lo que fuere servido mandarnos, que lo haremos gustosos en lo que pudiéramos, y para esto necesito suplicar a V.S. Ilma. si nos quiere hacer el agasajo de participamos el día de la llegada a este puerto de Bairía. Ilmo. Sr.: acá hay una piragua embarcación para V.S. Ilma., harto penosa está en trinca, sí es de servicio; al menor aviso irá pronta, que si mejor fuera para la venida a estas misiones de V.S. Ilma. nos alegráramos los reli– giosos, y yo quedo con la advertencia que V.S. Ilma. es servido hacerme y del mismo modo quedan los demás religiosos, a fin de darle cumpli– miento iremos continuando el disponer a los indios para recbir el santo sacramento de la Confirmación, que V.S. Ilma. con tanto celo les quiere administrar como desea consigan los divinos efectos, y sentimos en el alma que no pueda ser la disposición tal como son los buenos deseos de V.S. Ilma. y nuestros porque son pocos los medios, sí son muchos los que necesitan en la ocasión esta con igualdad, porque no se espera ni con tal se ha ofrecido sería respective a los menos viciosa, dejándose de lograr, por cuyo respecto la atención de los religiosos de estas santas misiones, con el respecto que deben, ofrecen a V.S. Ilma. la prevención que, pasando a estas misiones, no sólo se ha de servir sea por el fin antes expresado, sí también para que, desonerados los religiosos de las almas de estos indios por medio de las justificadas providencias que V. S. Ilma. se servirá dar, puedan con justificada conciencia restituirse a los reinos de España, a gozar de la gustosa quietud del retiro que tanto apetecen, como pide su profesión, y basta, señor, los diez años y diez meses con días que han estado privados de dicha quietud y por las en– trañas de Jesucristo y de nuestro Padre San Francisco que así basten, re– pito, por medio de V.S. Ilma., como puede que así lo haga con las veras y eficaz representación que los religiosos se lo suplican a V.S. Ilma. y este su capellán rendido con tantas más veras como con catorce años más que estoy privado de tal quietud, que con esa nos reconoceremos con nuevas obligaciones a V.S. Ilma., teniéndolo muy presente con Dios en nuestras oraciones y rogándole a su Divina Majestad que le dé a V.S. Ilma. la condigna recompensa y que dilatados años guarde y prospere en

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