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-182 - algunos Institutos misionales dan a sus aspirantes cur– sos preparatorios de las lenguas, que se hablan en los pueblos que han de evangelizar y que en casi todas las misiones, al menos del ntremo Oriente, se obli– ga a los nuevos misioneros el estudio de la lengua, an– tes de que sean enviados a hacerse cargo de una región. Si tú, oh nuevo misionero, tienes esa suerte, apro– véchala con verdadero interés. No te apresures y no quieras, impulsado por un falso celo, abandonar antes de tiempo el periodo de tu aprendizaje, pues el pres– tigio y el fruto que después acompañará a tu ministe– rio, ha de compensar con mucho el tiempo que ahora juzgas por perdido. 5. 0 La Conferencia de Hankow.-También en la célebre conferencia de Hankow se trató de este asun– to interesantísimo. He aquí algunas de sus palabras: «Una de las principales causas de esta inactividad,– lamentábanse los Vicarios y Superiores alli reunidos, de la negligencia de algunos misioneros respecto a la pre– dicación-es el poco conocimiento que muchos misione– ros tienen de la lengua china, lo cual hace que sean instrumentos poco aptos para ejercer el ministerio entre infieles. Unos quisieran que los nuevos misioneros se dedicaran, al menos por un año entero, «unice et assi– due» al estudio de la lengua en una escuela erigida con ese fin. Otros creen suficiente con cumplir lo estable– cido por la Sagrada Congregación, la cual prescribe el examen de la lengua a los seis meses de la llegada del misionero, y si tal vez por exigencias especiales se les

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