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-176- CAPITULO XXI El nuevo misionero y la 1. 0 La ayuda de Dios y un poco de buena volun– tad. -2. 0 El programa ideal en cuestión de len– guas.-Direcciones Pontificias.-4. 0 La Con– ferencia de Han!ww. 1. 0 La ayuda de Dios y un poco de buena voluntad.-Las dos mayores dificultades que encuen– tra el misionero desde el momento en que llega al país de su misión, son el estudio de la lengua y el acomodar– se a las costumbres del pueblo. Mas no por eso tiene que desanimarse. La ayuda de Dios, que nunca falta y un poco de buena voluntad, que no debe faltar, hará que las venzamos con relativa facilidad. En cuanto a ta lengua, confieso ingenuamente, que de ordinario es una empresa, más que difícil, heróica, y que como tal nos la recuerda la historia de algunos Santos. Eso de volver a los 25 o 30 años a los bancos de la escuela, y empezar a deletrear y aprender palabras cuando la memoria entra ya en decadencia, ciertamente que es duro y necesita una constancia y espíritu de ab– negación no común. Pero debemos de recordar, quepa– ra nosotros los misioneros es no sólo una necesidad, sino también un deber y es necesario que emprendamos la tarea con verdadero entusiasmo apostólico. Por eso, apenas hayas entrado un poco en calma y te encuentres
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