BCCCAP00000000000000000000185
-165- cibidas por aquellos a quienes se presenta como envia– do de Dios. Podrás tener una extraordinaria facilidad de palabra y &er hasta elocuente; podrás poseer espíritu de iniciati– va y cualidades no comunes para desarrollar tus obras misionales; podrás con todo esto, es decir, con tu tra– bajo y los medios materiales de que dispongas, abrir es– cuelas, que sean un modelo desde el punto de vista pe– dagógico, fundar hospitales, orfanotrofios, círculos ca– tólicos y hasta levantar catedrales, pero lo que no po– drás nunca con sólo los medios naturales es ganar al– mas para Dios. La misma razón aconseja al misionero el ser hom– bre de oración, ya que el aislamiento y la soledad en que de ordinario vive, son para él un peso terrible y al mismo tiempo un peligro. Faltan consejos, la experiencia propia no es sufi– ciente. ¿A quien recurrirás, pues, oh joven misionero, en las dudas imprevistas, en las dificultades del minis– terio, en los encuentros enojosos que a veces se tienen con la autoridad o en alguna situación delicada que pue– de surgir entre tí y tus superiores o cristiandad?¡A la ca– pilla, hermano, a 1a capilla! En el Santo Tabernáculo está en esos casos, el mejor y el más seguro de los guías que te enseñará a no dar pasos en falso y a evi– tar caminos largos y fatigosos. Antes pues de emprender un asunto cualquiera de importancia, toma, como los antiguos levitas el .:Efod» y vete a consultar a Jesús en tu humilde capillita. Si procedes con sinceridad Jesús te dirá lo que debes ha– cer y si alguna vez, por misteriosa disposición suya o
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz