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-153- ya un artículo sobre educación misionera, ya una nota sobre estadística de las misiones, etc. He ahí, mi querido hermano, algunos sabios con– sejos, que ruego no dejes de poner en práctica, para gloria de Dios, bien tuyo y provecho de tus prójimos. 6. 0 El saludo del apóstol veterano.-Y ahora permíteme, oh joven misionero, que te aliente con mis palabras de amigo y de hermano. Si el tiempo de apren– dizaje es pesado y doloroso para et hombre material, está lleno de puras y santas alegrías para el hombre espiritual. Durante él es cuando experimentarás el delei– te de verte dueño de tí mismo y libre de grandes ocupa- ' ciones, pudiendo vivir como soberano en tu casa, en tu iglesia, en todas partes. Si deseas orar, la iglesia está cerca y podrás permanecer allí a tu gusto; si quieres leer o escribir no tienes sino retirarte a tu cuarto, don– de el silencio y la quietud serán tus compafíeros. Du– rante este tiempo es cuando se consolidan las virtgdes adquiridas, y se siente con mayor fuerza la necesidad del recogimiento interior y del abandono completo de sí mismo en Dios. Entonces desaparecerán también mu– ~hos prejuicios que ordinariamente llevamos con noso– tros respecto a hombres y costumbres. Habituados en nuestra patria a no salir de un círculo muy restringido de impresiones, a ver siempre las mismas cosas y las mismas costumbres, a tener siempre las mismas ideas, teníamos un criterio demasiado cerrado, éramos dema– siado parciales y exclusivistas y condenábamos con ex-
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