BCCCAP00000000000000000000185

-149- nacimiento más exacto de las cosas, tengas que modi– ficar, y corregir más de un juicio falso que te habías formado; esto no debe retraerte de anotar y escribir tus observaciones, pues de otro modo el atractivo de la novedad se pasa, y perderás la ocasión de deleitarle a tí mismo y de instruir a tos demás con tus escritos. Si hubiéramos de esperar a hacer una obra completa y libre de toda crítica, no escribiríamos nunca. Aparte de que por lo común se leen con más gusto las narraciones sencillas y espontáneas de los misioneros, que las tésis profundas y científicas de los sabios sobre este o aquel pueblo, porque en las primeras hay siempre una gran dosis de entusiasmo y de poesía, que seríai:i un verda- dero defecto en las segundas. · Sé que en este punto tengo contra mí 1a opinión de más de un misionero, que te aconsejará no escribir hasta el día en que te encuentres en disposición de con– trolar tus escritos, a fin de no contar fábulas, hijas de tu imaginación, abusando de la credulidad de los lecto– res y afirmando cosas inexactas, que historiadores más escrupulosos tienen que corregir después, con desdoro del misionero. Si prefieres seguir su consejo, síguelo; pero si me crees a mí, toma"cuanto antes el talento que Dios te ha dado y empieza a comerciar con él. De to– dos modos, muévete, hermano mío, muévete procuran– do ser lo más exacto posible en lo que escribes, pero muévete. El que no sabe empezar a tiempo, probable– mente no empezará nunca, porque las ocasiones perdi– das que ya no vuelven, las impresiones recibidas que van borrándose, mil cosas que se suceden al pasar de los días y se olvidan con facilidad, hacen que los re-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz