BCCCAP00000000000000000000160

192 Los abajo firmados, Provincial y Definidores de esta Provincia de Toledo, hemos leído con gozo la carta de V. P. Rma. referente a las misiones de Colombia, y abunda­ mos en los mismos sentimientos que animan a V. P. Rma. de que nuestra Orden Capuchina se extienda por las Américas y haga conocer y amar de aquellas pobres gentes el Sacrosanto Nombre de Nuestro Señor Jesucristo y su Religión Sagrada, y de­ seosos de cumplir en todo la voluntad de Dios, y en nada contradecir la de V. P. Rma.; no, sino después de haberlo meditado detenidamente y tratado conciliarmente, para no gravar nuestra conciencia, nos hemos determinado poner a la consideración de V. P. Rma. los puntos siguientes, para que juzgue con acierto, y resuelva lo que en su alto y superior criterio crea ser más glorioso a Dios y más provechoso a las almas. I o. Que el número de sacerdotes de esta Provincia es muy escaso e insuficiente para atener a los actuales necesidades de la provincia, pues en cada convento no hay más de cuatro y seis sacerdotes, y de éstos, las dos terceras partes se emplean única­ mente en celebrar el santo sacrificio de la misa y asistir al coro, porque no pueden dedicarse a otra cosa, unos por ser muy ancianos y otros por no ser aptos para más. [Nota marginal: Notandum quod hac Provincia sacerdotes habet numeriorem quam aliae duae]. 2o. Que efecto de esa escasez nuestra Religión Capuchina va perdiendo en España el prestigio y ascendiente de que en otras épocas ha gozado, y haciéndose odioso a los Señores Obispos, porque nos piden Misioneros y no se los podemos con­ ceder, a los Señores Curas Párrocos, porque quieren que les ayudemos a desempeñar el ministerio de salvar las almas a ellos confiadas, y no podemos servirles, y a los pue­ blos, porque no conocen a los Religiosos si no es cuando van a pedir limosna. De aquí resulta que nuestro sistema de vida se hace insostenible, porque escasean las limos­ nas en especie; las indiferentes no existen, las de las misas no alcanzan a cubrir las necesidades de cada comunidad y en muchas ocasiones se hace forzoso el recurso formal a pecunia para no dejar perecer a los Religiosos, y con esto, los convento, salva alguna excepción, se cargan de deudas que después es muy difícil satisfacer. 3o. Que los que están dotados de alguna capacidad se hallan desempeñando los diversos cargos de la Provincia en su respectivo convento, y los restantes, si en España no hacen más que lo ya indicado, nos parece que en las misiones servirán más bien de carga que de alivio a los misioneros. 4o. Que de los sacerdotes útiles dudamos que alguno tenga vocación de ir a las misiones, excepción hecha del Padre Eugenio de Carcagente, que ya hace algún tiempo que solicitó esta gracia y parece que persevera con el mismo deseo, y juzgamos que ha de dar fatal resultado el enviar a aquellas apartadas regiones misioneros sin vocación. De los hermanos hay algunos que manifiestan tener buena voluntad de tomar parte en las misiones y están dotados de salud robusta. 5o. Que en tres o cuatro años no hay que esperar que aumente el número de sa­ cerdotes, porque los estudiantes no exceden de diecinueve a veinte años de edad si no es en los cuatro, para quienes V. P. Rma. ha concedido su superior permiso; y de estos, dos han de seguir el curso de Teología, y los otros dos, como están delicados, no podrán dedicarse a la predicación. Esto, Rvmo. Padre, nos ha parecido necesario exponer en conciencia a V. P„ Rma. a fin de que en asunto de tanta importancia obre con el mayor acierto, resueltos a cumplir lo que . P. Rma. nos indique. Reverendísimo Padre General

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz