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1. PRIMERAS FUNDACIONES. 1. La orden Capuchina -rama brotada del frondoso árbol franciscano- tiene como motores de su vida e historia, a lo lar­ go de cuatro siglos de existencia en la Península, los siguientes factores: a) un idealismo básico (el de la reforma) que se con­ creta en la espiritualidad y pobreza; b) un ascetismo humano, individual y colectivo que normalmente se materializó en la “ observancia regular” (observantismo encauzador); c) un singular celo apostólico, concretándose en la acción ministerial y misionera y en la caridad en beneficio del pueblo. La rápida difusión de la nueva Orden se debió al atractivo espiritual irra­ diado por la santidad de vida del capuchino y a la admiración despertada por su elevado ascetismo. 2. Iniciado este movimiento en la Italia de 1525, recibió tres años más tarde la aprobación oficial de Clemente VII. In­ mediatamente la nueva Orden alcanza gran difusión y progreso en poco tiempo. Buen número de franciscanos llamados “ob­ servantes” se pasan a los capuchinos, al tiempo que afluían buen número de vocaciones, con lo que se hace necesario au­ mentar el número de conventos. 3. Pero cuando los iniciadores de la reforma proyectan ex­ tenderla más allá de los Alpes, de improviso se les cierran todas las puertas e incluso se acumulan las dificultades para su ex­ pansión dentro de la propia Italia. Sólo habían transcurrido dos años desde la aprobación pontificia. La naciente reforma había encontrado sus más feroces opositores en el general de 15

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