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ESPÍRITU MISIONAL DE LA PROVINCIA DE ARAGÓN . El celo es el que hace al misionero. Y procediendo éste de la caridad, como efecto de su propia causa, síguese que cuan­ to mayor y más ardiente es la caridad, tanto más intenso y fervoroso es el celo de la gloria de Dios y de la salvación de las almas. Y siendo el espíritu de la Orden Seráfica, espíritu de caridad, de ardiente amor a Dios, del cual participaban de manera tan sorprendente los primeros capuchinos que propa­ garon la Orden en España y formaron la provincia de Ara­ gón, por necesidad . debía manifestarse entre ellos un gran es­ píritu misional, como en efecto sucedió. El año 1618, cuando la provincia de Aragón estaba toda­ vía en los comienzos de su formación y desarrollo, el Rey del Congo D. Alvaro III, pidió al Papa Paulo V enviase misioneros a su reino que estaba sin sacerdotes católicos. Decretó Su San­ tidad que fuesen a dicha misión doce capuchinos y que éstos fuesen españoles, ya que era necesario el auxilio y la coope­ ración del Rey de España y el viaje forzosamente también ten­ dría que efectuarse por vía de España. Gomo entonces se hallasen en el Capítulo General que se celebraba en Roma, los Provinciales y Custodios de las provincias de España, pre­ sentáronse al Capítulo reunido, el embajador del Rey del Con­ go D. Juan Bautista Vives y el embajador de España Eminen­ tísimo Cardenal Trejo, quienes manifestaron a los capitula­ res los deseos del Rey del Congo y del Sumo Pontífice, a quién gustaría pasaran con tal fin al Africa capuchinos españoles, ■con preferencia a los demás. El Capítulo escuchó con sumo rendimiento la propuesta y respondió que estaban prontos a — 39 —

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