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Era tan devoto de la Madre de Dios y nuestra, que en cual­ quiera ocupación en que se hallaba, no cesaba de saludarla con alguna oración sin interrupción alguna, ofreciendo a la Virgen este obsequio de día y de noche. Su piedad para con Ella, había echado tan hondas raíces en su corazón, que con un hierro candente haibía grabado a fuego en el brazo la sa­ lutación angélica, como un memorial perenne de su devoción a María, y con un carácter indeleble impreso en su memoria,, cumpliendo en sí lo que decía la esposa de los Cantares: “Pone me ut signaculum super cor tuum, ut signaculum super bra- chium tuum, quki fortis est ut mors dilectio . Canticum, cant .... 8-6. Ponme como señal sobre tu coraizón, como señal sobre tu brazo, porque el amor es fuerte como la muerte. Estaba abrasado de tan intenso amor para con Ella, que lienó materialmente todos los conventos de la provincia, que eran muchos, de sus sagradas imágenes, valiéndose sin duda para ello de su cargo de Provincial, pues aun cuando los ma­ nuscritos no dicen in términis, que lo fué, pero parece que no hubiera podido hacer esto sino teniendo dicho cargo. Encar­ gó a buenos pintores el pintar muchos cuadros de la Virgen,, distribuyéndolos por los conventos y mandando que fueran colocados al final de las escaleras y en las puertas de las cel­ das de los r'eligiosos, para que éstos satisficieran su devoción recitando el Ave María a la vista de sus imágenes, se granjea­ ran su patrocinio y amparo y burlasen de día y de noche las. asechanzas del espíritu maligno. Aconteció, que cierto día, en la ciudad de Zaragoza, salió al encuentro de dos hombres que habían salido desafiados a duelo con espadas, y poniéndose en medio de ellos en el mo­ mento en que se aprestaban a la lucha, exclamó: “Ave María, Ave María”. Oída por' ellos la salutación angélica, por la efi­ cacia de ella y principalmente por la virtud del siervo de Dios que la pronunciaba, depusieron al instante las armas e hicie­ ron un pacto de amistad. Este suceso dió origen a que desde entonces se le llamase y conociese por el “Padre del Ave María”.. Gomo la Vir'gen Santísima no se deja ganar por sus devo* — 130 —

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