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Desde 28 de marzo a 26 de abril de 1977, el ministro provincial de NCA, Juan Miguel Mendía visita, con su secretario Elías Cabodevilla, todas las fraternidades de la viceprovincia ecuatoriana; celebra sendas asambleas con las de la costa y las de la sierra y termina con la culmina– ción restringida de Quito , en la que participan el viceprovincial R. Echegaray y sus cuatro consejeros. Elogian los diversos cronistas la gentileza elegante, sin matices paternalistas, del ministro provincial , y la eficiencia de su secretario en fijar, con su filmador, valiosa documentación gráfica (38). Desde Burlada, apenas halló un respiro en sus tareas de gobierno, expresó J. Miguel Mendía a la fraternidad capuchina de Ecuador su alegría y su esperanza por el espíritu de hermandad de sus integrantes; y reiteró su cordial agradecimiento y el de su secretario por las "bellas jornadas" vividas en su compañía. Anuncia la pronta inserción en la historia de los 25 años de activi– dad laboriosa en Ecuador, por obra de Jesús Morrás, al que agradece haber aceptado este inestimable cometido. Los religiosos actuales -continúa- se ven empujados por el Espíritu a nuevos rasgos de generosidad en un planteamiento vivo, en línea con el palpitar actual de la Iglesia, de la Orden y de la sociedad: por una vida más sincera y franciscana, por una fraternidad más exigente y familiar, por una vida en pobreza más real y compartida, por una oración personal y comunitaria. La vivencia de ese carisma francis– cano y fraterno es lo que importa. Urge por el momento la reagrupación de lugares de presencia, sin temer las renuncias; y la solución del problema vocacional, en que ve tan empeñada a la viceprovincia y que debe acometerse "como respon– sabilidad familiar de toda ella". Cada casa de fraternidad debe ser casa de acogida (39). Sinceridad y ánimo aguerrido por encauzar y provocar el torbellino vocacional nunca faltaron ; pero en el segundo lustro de los 70 parece haber cobrado nuevo vigor este talante. Del 7 al 9 de junio de 1977 se reúnen en Santa Ana de Guayaquil los delegados Lucho Fuertes, Ildefonso Gordillo, Felipe Cilveti, José Antonio Izaguirre y Angel Legarrea, presididos por el vice Ramón Echegaray. Falta, por razones diversas, los de Quito y Gualea. Se comienza por aligerar al animador provincial de vocaciones, Angel Legarrea (asamblea de 1976) de sus más arduas competencias, aunque se le encomienda, a fuer de coordinador, las reuniones periódi- 577
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