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CAPITULO IV ERECCION CANONICA DEL COMISARIATO En provincias tan conservadoras como Imbabura y el Carchi apenas se notaron, luego del asesinato de García Moreno, desenfrenos de las turbas y de la prensa anticlerical, como por ejemplo en el distrito guayaquileño. El pueblo continuó apiñado en torno de sus apóstoles y guías espirituales. Y los religiosos capuchinos pudieron reemprender su obra misionera y proyectarse hasta el sur de la conflictiva Colombia, por Túquerres, Pasto, Pupiales, Ancuya, Sama.niego, Las Lajas. . . Precedidos del estandarte de la Divina Pastora, que se llevaba tras de sí los ojos del vecindario, y al calor penitencial del "A misión os llama" cruzaban el pueblo hasta la iglesia parroquial bajo arcos de flores. Rezo del rosario y primer sermón moral. "Al despedirse de los pueblos, tienen lugar escenas que conmueven y enternecen, sobre todo al des– plegar el estandarte de la Divina Pastora y entonar el No te vayas, Madre. El pueblo nos acompaña, hasta que con el estandarte los bendigo en medio del llanto general y de grandes clamores" (1). Por el momento continuaban en Ecuador 31 religiosos, de los cuales 18 eran sacerdotes, 7 co1istas y 6 hermanos legos (2). Por decreto de 5 de febrero de 1876 confirmaba el P. General, Egidio de Cortona, el cuasi capítulo provincial celebrado en !barra un año antes, el 29 de marzo de 1875, a consecuencia del cual quedaba en calidad de comi– sa1io el P. Gabriel de Prats y de asistentes los padres Lorenzo de Matará y Miguel de Prats. Se les reconocían todas las facultades y privilegios del extinguido comisariato de Guatemala, tales como la de aceptar nuevas fundaciones, admitir postulantes, erigir noviciado y expedir letras di.rniso1ias para la recepción de las órdenes sagradas. Aunque erigir el nuevo comisariato general de Ecuador significara encender nuevas esperanzas, no debe confundirse con un optimismo inconsciente. Por el mes de mayo de 1876 les previene el padre procura- 39

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