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celdas como el refecto1io y las demás oficinas . Por lo que se comprende que dichas naves son mucho más estrechas que las de la iglesia" (7). Las fiestas inaugurales, con tiiduo de predicación, afluencia masiva de fieles a todos los actos litúrgicos, procesión de tres horas por las calles, panegírico vibrante en honor de la Divina Pastora, orquesta, fuegos artificiales, globos aéreos que pasmaron al público, luminarias por calles y plazas durante tres noches seguidas, maciza devoción popular, constituyeron un acontecimiento de los que hacen época. Directores responsables de aquel rivotorto (no mereció mejor apelativo de los que conocieron la transición), el superior local, P. Lorenzo de Matará, y el alarife y proyectista fray Fennín de Totoni– capan. Mediado el año 1876 regresan a Europa parte de aquellos fogosos jóvenes españoles procedentes del teologado de Toulouse: el P. José Calasanz de Llevaneras, por razón de salud. Desde Santander y al ancla, comunica al padre general, con fecha 18 de noviembre de 1876, que se dhige a Pauillac, para continuar a París y Roma y dar cuenta personal del mensaje que le confiara el comisario de Ecuador, P. Gabriel de Prats. Los otros cuatro, fray Joaquín de Llevaneras, el P. Francisco Javier de Arenys de Mar, fray Cayetano de Igualada y fray Estanislao de Reus, levantan el vuelo por una presunta invitación del comisai·ió apostólico de España, P. José de Llerena. De los llegados en la última expedición quedaban los PP. Gabriel de Prats, Baltasai· de Savellá, Angel de Aviñonet y Melchor de Tivisa, que se había refugiado, con los veteranos, en el convento de IbaiTa. Porque si a la muerte de García Moreno algunos habían determinado repatiiai-se, otros, los que en 1874 se habían desplazado a la provincia de Manabí, prefirieron replegai·se hacia el norte, en donde eran menos de temerse las perturbaciones callejeras. "La masonería que ha sacrificado al Sr. García Moreno -escribe el P. Mataró- empleai·á todo esfuerzo imaginable para colocar a uno de los suyos en la silla presidencial" (8). Por el momento sucedióle su competidor en las últimas elecciones, el Dr. Antonio Bonero, católico liberal, secretario de la junta que preparó el sínodo conquense diocesano en 1872, proclamado presidente de la república en octubre e investido el 13 de diciembre de 1875. Luego de su toma de posesión escribió al nuevo superior de capuchinos ecuatorianos, P. Gabriel de Prats, para encomendai· a las oraciones de la comunidad de Ibana el pleno acierto en su tarea gubernativa (9). 36

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