BCCAP000000000000138ELEC

IV Ministlro provincial. - Vicario, lector de Derecho.– Guardián y rector del Seminario Serát4co.- Guardián del Colegio de Filosofía El mejor elogio del padre Berardo lo encontramos en los muchos y delicados cargos por él desempeñ.ados, para los cuales fué elegido capitular o definitorialmente, no excluído el de Superior mayor de la Provincia, ya que reunidos los electores en el convento de Bilbao en· julio del afio 1919, lo eligieron Ministro provincial (Actas capi– tulares.) Era el padre Berardo espíritu reposado y pensativo; pensaba mu– cho sus determinaciones y con firmeza hacia cumplixlas. Pero era al propio tiempo de temperamento progresista, en el sano sentido de la palabra. Aunque posiblemente no siempre se vió comprendido por todos en sus :proyectos, se notó su influencia en los estudios y en la higiene. Respecto de los estudios, fué él quien intentó hacer un reg.lamento adaptado a las leyes e inspiraciones de la Iglesia y a los tiempos modernos, para lo cual preparó un anteproyecto, reunió a todos los profesores y lectores de la Provincia, quienes ampliamente discutieron cada uno de sus cánones, y, aprobado en lineas gene– rales, fué puesto en práctica a modo de prueba. Hoy rige los estu– dios un reglamento mucho más amplio. Termina el siervo de Dios el cargo de Provincial, e inmediata– mente ·es nombrado vicario del convento de León y lector de Dere– cho. Más tarde, otra vez definidor, guardián y rector del Seminario Seráfico, y, por últlmo, guardián del Colegio de Filosof1a. En este tiempo, indudablemente por la gran ex<periencia adquirida durante el provincialato, le preocupa hondamente la formación religiosa y espiritual de la juventud de la Provincia, como lo demuestra en cartas dirigidas a otros rectores, en las cuales manifiesta el gran deseo de que todos los que tienen la responsabilidad de la educación se reúnan para cambiar impresiones, presentar proyectos, aducir ex– periencias personales, con el propósito de dar una orientación y formación uniforme, de tal suerte que cada postura o situación de los estudiantes, según las disciplinas que cursen, sea la sig;uiente continuación de la anterior, hasta alcanzar la meta al término de los estudios 'eclesiásticos. Si hoy viviera el siervo de Dios aplaudiría, al ver que sus anhelos habían sido completamente realizados. (Car– 'tas al -reverendo padre Bernardino de Azpilcueta.) 68

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz