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III Otra vez en el mundo.-Comportamiento edificante.– Amigo consecuente y caritativo. -Mirando hacia el «PoveregliO$. Con no pequeña amargura en su corazón, con lágrimas en los ojos, pero resignado, se despide Emilio de su padre maestro, a quien seguirá amando filialmente; se dirige luego hacia la Virgen del No– viciado y, humilde y confiado, postrado en tierra, la pide su mater– nal bendición y la ruega que le alcance la gracia de ser religioso. A.si confortado parte para Madrid, con el fin de que le acompañe en su \Tlaje hacia la ·villa bilbaína el reverendo padr-e José Nemesio Guenechea Lanzaburu, S. J., y con él emprende el viaje el 17 de febrero del año 1928. El padre Guenechea, uno de los forjadores del espíritu religioso gigantesco de Emilio cuando era congregante, ha desempeñado en la Compañia, entre otros cargos, el de consultor, profesor en la Universidad de Deusto y en la Gregoriana de Roma. A los ochenta y cinco años de edad, sin poder calzar zapatos, sino con unas zapa– tillas, se impuso el sacrificio de venir de Bilbao a Madrid para declarar en el proceso de beatificación de su querido Emilio. A me– diados de octubre del pasado año 1959 me enteré en Bilbao que el bueno y meritísimo padre había pasado por aquellos dias a mejor vida (que en paz descanse). Con gratitud he rezado por él y con gusto de– dico a su memoria esta brevísima digresión. Ya se encuentra otra vez Emilio en medio del mundo. Ser Je– suita y misionero había sido para él la aspiración de toda su vida y el centro de sus actividades. Dios le acababa de demostrar que no era aquella su voluntad. ¿Cuál será? Serrano, que ve trastorna– dos sus planes, dice en sus notas el presbítero doctor Mañaricúa, se encuentra de nuevo ante el problema de su futuro, pero no pier– de la tranquilidad, ni su alegría, ni su confianza en Dios. De una cosa está cierto: Dios no le ha creado para vivir en el siglo, ni el siglo ha sido hecho para él. Serrano debe ser religioso. ¿'Cómo?... ¿Cuándo?.... ¿Dónde? .. . No lo sabe; pero Dios, que le ha cerrado un camino, le abrirá otro. Emilio ora y espera serenamente. Mientras tanto, vuelve a la antigua vida. En el predicho mes de febrero se incorpora otra vez a la Congregactón de la Inmaculada y San Estanislao. Los primeros días parece confundir las calles de Bilbao con los claustros del Noviciado; tal es su porte exterior. Pero 1ma palabra de su confesor es suficiente para que Serrano cambie 372

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