BCCAP000000000000138ELEC

tanto perfectamente incluirle entre los que sucumbieron por odio a la 're, sacrificado por los enemigos de Dios y de nuestra santa religión. Todavía existe otra razón que prueba hasta la saciedad la ante– rior afirmación, y es la siguiente: Habia sido mov1lizado el sobrino politico del hermano y conducido a fortüicaciones en el frente de Guadalajara. Los de la C. N. T. le llamaron a Madrid y le ordena– ron que se presentara en el centro de la calle de Núfiez de Balboa. Alli se entabló otro diálogo entre los de la C. N. T. y el aludido sobrino. «~¿Por qué motivo se me ha llamado y a qué obedece esto? ~-Porque has tenido en tu casa oculto a un fraile-le dijeron. »-Cierto que lo he tenido en casa; pero dicho fraile era tio carnal de mi mujer. »-¿No comprendes que puede costarte a ti esto la vida? »-El fraile no hacía mal alguno, y por eso no comprendo que me pueda costar la vida, siendo, como era, el fraUe de la familia.» Llamaron entonces a la Dirección General de Seguridad por te– léfono, y como alli no había acusación alguna contra el sobrino, le detuvieron la documentación, hicieron un detenido registro en la casa; le dejaron libre, y a los ocho días, por correo, le rem¡tieron la documentación, destinándole otra vez al mismo batallón de forti– ficaciones. ¿Dónde martirizaron a fray Primitivo? Nada se ha podido ave– riguar, y por la misma razón ha sido imposible dar con sus restos para colocarlos en lugar decente y honroso en compafi1a de sus her– manos de martirio que sucumbieron como él en Madrid y en El Par– do o en Paracuellos del Jarama y en El Escorial. Pero esto no im– porta; seria un consuelo para los que vivimos, para los que le tuvie– ron como hermano del colegio, habiendo sido para ellos verdadero padre y solícita y cariñosa madre, y para sus deudos y demás perso– nas que tan importantes datos han proporcionado. Respecto al proceso ordinario informativo de beatificactón, hay que manifestar a los lector.es que va unido a el de los otros religiosos martirizados en la zona de Madrid y cercanías, y, por consiguiente, que se espera resignadamente a que el Sefior quiera que se termine pronto, para entregarle a la Sagrada Congregación de Ritos. Entre tanto, roguemos todos a D!os que si ése es su divino beneplácito, se digne inspirar la glorificación de su siervo en la tierra, como piado– samente creemos que le glorificó en el cielo en el preciso momento en que, confesando su condición de religioso, fué sacrificado por los sin Dios. 339

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz