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Xliii Inhumación y exhumación. «ACTA DE ENTERRAMIENTO EN NUESTRA IGLESIA DE MONTEHANO.-COmO> guardián de la comunidad de Monte.hano, doy fe que hoy, día de la fecha, han recibido cristiana sepultura los restos mortales del reve– rendo padre Miguel de Graj al (León) y fray Diego de Guadilla (Burgos), ases~ados por las hordas marxistas la noche del 30 (29) al 31 (30) de diciembre de 1936. En su día fueron enterrados en el cementerio del Dueso (Santoña), en las sepulturas 4.876 y 4.875, res– pectivamente, y trasladados a esta iglesia el 4 de mayo de 1938, con autorización del Obispado y del Gobierno nacional de Burgos. Se les colocó en dos sepulturas separadas, en la ca:pilla del Corazón de María, que se halla a la derecha, según se entra, y al lado del Evan– gelio, como a unos cincuenta -centímetros del altar. Dentro de cada. · caja se puso un acta envuelta en pergamino, y a éste, cosida, una moneda acuñada en 1937, en la caja del padre. Otra, acuñ.ada en 1927, las dos de 25 céntimos, con objeto de que si desapareciese con el tiempo la letra, el duro metal pueda dai: testtmonio de quiénes son los cuerpos. En fe de lo cual, firmo y sello esta acta en Monteha:nor a 5 de mayo de 1938.-Fray s~everiano de Santibáñez, guardián.» XIV Fama de santidad.-Apoteosis.-Se desea su beatificación. Aunque la vida del padre Miguel pasó desapercibida en general por los cargos que tuvo que desempeñar en el conv€nto, sin embar– go, ya por el confesonario, ya por el poco apostolado de la predica– ción y especialmente por su vida devota, ejemplar, y por la admt– rable abnegación durante los meses de exilio antes de su muerte, re captó la admiración de muchas gentes que le consideraron como religioso perfecto y santo, no sólo después, sino también antes del martirio. «Conservamos oomo verdadera reliquia un pañito que l~ presta– mos para purific~r los dedos el día que nos trajo la comuntón; un crucifijo que pertenéció al padre Miguel, entregado por el padre Se– veriano; un pedacito de un pañuelo y un cordón :interior, porque yo le conceptúo un santo y verdadero mártir.» (Mercedes Incera:. Naveda.) 194

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